Maestros del estado seguirán contando con la concurrencia estatal para el incremento salarial. Manuel Arellano Méndez, secretario general de la Sección 56 del SNTE, anunció este jueves que dicha concurrencia otorgada por el gobierno del estado superará este año los 250 millones de pesos, que se destinarán a las mejoras de las prestaciones salariales de los trabajadores de la educación de Veracruz. Dijo también que el aumento salarial otorgado a los maestros de 6.24 por ciento acaba con las especulaciones acerca de la reforma educativa, ya que es el más alto registrado en los últimos 5 años.

Ante miles de profesores que se dieron cita en el Parque Deportivo Colón para festejar el Día del Maestro en Xalapa, el dirigente sindical expresó que para los maestros del sistema de educación básica el aumento es de 6.24 por ciento directo al salario, 1.99 por ciento en prestaciones y 0.75 para el fortalecimiento de la nómina de los maestros del esquema básico. Asimismo, refirió que para el personal de apoyo y asistencia a la educación será de 3.5 por ciento directo al salario, 1.5 por ciento en prestaciones y 0.5 por ciento para el fortalecimiento. Los trabajadores homologados (educación media superior) el aumento es de 3.5 por ciento y no se negociaron prestaciones debido a que esa fue parte de la negociación del año pasado, dijo.

Durante su discurso dirigido a los afiliados a la Sección 56, Manuel Arellano expresó que el aumento otorgado este año es muy significativo y que “rompe con muchas expectativas que aseguraban que el monto iba a ser inferior al de los años pasados”.

El dirigente magisterial enfatizó que bajo ninguna circunstancia se pierde la concurrencia estatal. “Aparece una mesa única, esa es la diferencia en cuanto a formato, se autorizan para toda la república y en particular para Veracruz un bono de 2 mil pesos para todos los maestros que pertenezcan al sistema básico y un bono anual de mil 700 pesos denominado Compensación Anual para Compañeros de Apoyo y Asistencia a la Educación. Los homologados recibirán 50 pesos mensuales por una prestación denominada Compensación para Función y Productividad y otra compensación de 50 pesos de Eficiencia Terminal, precisó.

Arellano Méndez refirió que el otorgamiento de estas prestaciones incidirá en que el gobierno del estado canalizará recursos superiores a los 250 millones de pesos, “una cantidad que nunca antes se había alcanzado; es decir, en todos los planos, entre la concurrencia estatal y el pago nacional nos fue bien, aunque falta mucho que avanzar queremos un salario que dignifique el magisterio, creo que vamos por muy buen camino”, afirmó.

 

Descomposición social

 

Sin duda alguna la sociedad, en todos sus niveles, está descompuesta. Es reflejo del hartazgo, de la falta de valores, de la falta de respuesta a los problemas que aquejan a la población. Es también resultado del nulo compromiso de gobernantes, representantes populares y líderes de sindicatos, agrupaciones y asociaciones civiles por servir a quienes los eligieron para desempeñar un encargo con eficacia, con honradez.

Lamentable es que generaciones de niños y jóvenes advierten lo que sucede y creen que las conductas violentas, groseras, irrespetuosas, es lo correcto… y las repiten.

Lo sucedido este miércoles con la joven Liliana González Morales y el científico Ruy Pérez Tamayo son dos ejemplos de lo mal que anda el mundo.

Por la mañana, un sector de la ciudad fue sorprendido por la protesta de habitantes de colonias del sureste que desde hace varias semanas denuncian afectaciones por la construcción de la Villa Olímpica con motivo de los Juegos Centroamericanos y del Caribe. El 2 de mayo, la diputada local, Minerva Salcedo, lideresa de Antorcha Campesina, denunció la situación y, que se sepa, nadie ha incomodado a la Empresa Desarrolladora Carpín, S.A. de C.V. para exigirle que construya un canal de concreto hidráulico con longitud de dos kilómetros para reparar el daño causado en el colector de agua pluvial en la Reserva Territorial Santa Bárbara de Xalapa. La exigencia es para evitar que se ocasione un desastre en temporada de lluvias. Eso es todo lo que quieren los habitantes de esas colonias.

La falta de respuestas ha orillado a esa gente a hacer lo que el gobierno les ha enseñado: bloquear vialidades. Sin justificarla por su acción, Liliana González Morales es la “representación” de una sociedad que no encuentra otra salida más que abrirse paso por sí misma porque la autoridad no puede, porque la autoridad no quiere, dar soluciones concretas. Que la joven tenga delitos o no por los cuales responder, eso le toca a la autoridad determinarlo y se espera que determine bien, con argumentos sólidos en uno u otro sentido, porque ello podría sentar un precedente que no es deseable.

Unos minutos más tarde, en El Ágora y como parte de las actividades de la Feria Internacional del Libro Universitario (Filu), que organiza la Universidad Veracruzana, el científico Premio Nacional de Ciencias y Artes en 1974, Ruy Pérez Tamayo, mostró otro aspecto de la descomposición social. Las aportaciones al ámbito intelectual de Ruy Pérez Tamayo son incuestionables. Su tamaño académico también lo es, pero ello no le da derecho a andar golpeando a la gente que quiere una fotografía de él. La educación es eso, educación.

En El Ágora de la Ciudad, el científico que acudió a la UV a presentar su libro “Diez razones para ser científico” intentó golpear al reportero gráfico David Bello Taboada, cuando éste pretendía tomarle una fotografía al lado de la rectora de la UV, Sara Ladrón de Guevara. En el lugar ya mencionado, Pérez Tamayo casi abofetea al reportero gráfico cuando advirtió que iba a tomarle la foto. Palabras más, palabras menos le dijo: “¡Y usted con qué derecho me quiere tomar fotos!, ¡para qué quiere mi foto!”.

La oportuna intervención de la rectora impidió que la escena pasara a mayores. “Tranquilícese maestro, nadie la va a tomar fotos”, le dijo. Más tarde, cuando Ruy Pérez Tamayo fue llevado a visitar la Biblioteca “Carlos Fuentes” y la escena se repitió con el fotógrafo personal de la rectora.

En la red social facebook una usuaria registrada como Vera Milarka escribe “A mi sobrina de 14 años, Said, la amenazó en la Feria del Libro de Minería y se puso como loco porque la chamaca le sacó una foto porque lo admiraba… no pues ya serán los años o la neura… o la ruquez, esta ca…”.

En momentos en que la sociedad está muy sensible, escenas como las protagonizadas por Ruy Pérez Tamayo, no son muy ejemplares, aunque quien las protagonice sea Premio Nacional de Ciencias y Artes. Máxime cuando es admirado por miles de niños y jóvenes. La Universidad Veracruzano, por cierto, guardó sepulcral silencio en torno de lo ocurrido con Pérez Tamayo.

Sin duda alguna la sociedad, en todos sus niveles, sufre la descomposición del hartazgo. La descomposición por la falta de respuestas eficaces y de compromisos reales por parte de quienes la gobiernan y representan.

Es deseable que los incidentes como los que se vieron este miércoles no se repitan. Es por el bien de todos. Es deseable que los gobernantes, representantes populares y procuradores de justicia den respuestas eficaces a una sociedad que está cada vez más al borde del desorden. Aunque parezca increíble, aún hay quienes creen que las cosas pueden mejorar… es por el bien de todos.

 

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