Por Jaime Ríos Otero

Finalmente, la designación de consejeros para el Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI) adquirió un matiz de corrupción, porque fueron seleccionados, no los mejores, como es deseable en una entidad que precisamente tiene como función contribuir a esclarecer los actos corruptos de los funcionarios, sino que fueron escogidos personajes directamente comprometidos con los partidos políticos.

La partidocracia, causante de tantos males en la vida pública mexicana, volvió a ponerse por encima de los intereses superiores del país.

Pero lo increíble es que son los propios senadores de la República quienes así lo reconocen, y no sólo eso: lo publicitan EN UN BOLETÍN OFICIAL emitido por la coordinación de Comunicación Social del Senado. (Vea http://comunicacion.senado.gob.mx/index.php/informacion/boletines/12512-elige-senado-a-comisionados-para-el-nuevo-organo-garante-de-acceso-a-la-informacion.html)

En efecto, en el boletín con número 747 del miércoles 30 de abril de 2014, dice el encabezado: Senadores destacan trabajo realizado en el proceso de selección. Y luego trae un subtítulo que no tiene desperdicio: • Legisladores de PAN y PRD consideran que se “contaminó” el proceso  y  que fue decidido por los coordinadores parlamentarios.

Esto, querido lector, es como para jalarse los pelos ante tamaña… pues ¿cómo se le podrá llamar?  ¿Desfachatez, inocencia, cinismo, sinceridad…? Me parece que jamás se había dado antes un caso en que hubiera un reconocimiento oficial sobre un actuar que es, a todas luces, inmoral, por más que legalmente quizá no haya manera de tipificarlo y mucho menos de recurrirlo.

El cuerpo del comunicado confirma lo que menciona el subtítulo. Claro que, como regularmente está ocurriendo, quienes se quejan son legisladores de la oposición, mientras que los priistas defiendan el proceso como el gran avance que perfeccionará la democracia mexicana.

Así, al presentar el documento, el senador del PVEM, Pablo Escudero Morales, presidente de la Comisión de Anticorrupción y de Participación Ciudadana, explicó que el proceso para elegir a los nuevos comisionados fue un ejercicio democrático, justo, incluyente, transparente, abierto a la sociedad y al escrutinio en todo momento, donde se siguieron las mejores prácticas internacionales.

Por su parte, el senador del PRD, Alejandro Encinas Rodríguez, titular de la Comisión de Estudios Legislativos Segunda, indicó que como parte del proceso de elección, un comité de expertos elaboró una lista con 25 candidatos, que a su criterio cumplían el perfil adecuado, lo que es “una acción ejemplar” que debería establecerse como una práctica regular en el Congreso”.

Sin embargo, “informó que las comisiones unidas delimitaron esa lista con 10 aspirantes que podrían concitar consenso, pero se atravesó -dijo- el “conflicto en la Comisión de Telecomunicaciones”, lo que generó un clima adverso al entendimiento y a la construcción de acuerdos en el Senado, que posteriormente contaminó otros temas”. No obstante, anticipó su voto a favor.

En su turno, el senador del PAN, Javier Corral Jurado, presidente de la Comisión de Reglamentos y Prácticas Parlamentarias, hizo un reconocimiento al trabajo realizado, pero subrayó que el proceso se interrumpió “cuando salió del ámbito de las comisiones legislativas”, ya que la evaluación que llevaban las bancadas se apartó del criterio de elegir a los candidatos mejor calificados y “entraron otras valoraciones” como la cercanía partidista.

Se trató, explicó, de un proceso que empezó “de cara al sol, a la luz del día y terminó esta madrugada, a las dos de la mañana, en un acuerdo en el que ya no participamos los presidentes de las comisiones. Dijo que un proceso que empieza de cara a la sociedad y termina en una encerrona de coordinadores a las dos de la mañana es un pésimo mensaje, por lo que anunció su voto en contra del dictamen”.

El senador del PT, David Monreal Ávila, manifestó su preocupación debido a que “se dejó la duda” de que en el proceso de selección “sigue prevaleciendo la cuota partidaria sobre el interés y la participación de los ciudadanos”.

Los designados son Francisco Javier Acuña Llamas, quien recibió 106 votos, Rosendoevgueni Monterrey Chepov, 101; Óscar Mauricio Guerra Ford, 110; María Patricia Kurczyn Villalobos, 107; Joel Salas Suárez;108; Ximena Puente de la Mora, 108 y Areli Cano Guadiana, 108.

Ante una situación de esta índole, donde lo que prevalecieron fueron criterios de carácter político partidista, y donde la resolución no recayó en los senadores comisionados, sino que éstos fueron hechos a un lado por sus coordinadores parlamentarios, es obvio que los demás postulantes no tenían la menor oportunidad. Finalmente, todo fue una mascarada para darle visos de legalidad a algo cuyas vertientes ya estaban decididas de antemano.

Un paisano nuestro, el doctor René Mariani Ochoa presentó su candidatura; lo mismo hizo don Gregorio Guerrero Pozas, el primer auditor superior de la Federación, nulificados desde el principio por su carácter legítimo y apartidista.

El tlapacoyense emitió una carta a los senadores, donde lamenta que la designación hubiera caído en un bache de opacidad tan lamentable, sin embargo, ofrece desinteresadamente su colaboración poniendo a disposición del comité las observaciones que hizo al sumario de casi 500 páginas, que incluyó 147 comparecencias.

Y explica que su intención de participar fue para “colaborar con mi experiencia en la renovación de ese Organismo, para que en respeto estricto e integral de los derechos humanos, pudiera coadyuvar a provocar el ocaso de la opacidad y de la secrecía ilegal de la información pública, por ser aspectos que avivan el mayor cáncer en contra de la sociedad mexicana: la corrupción y la impunidad que la caracterizan”.

Lamentablemente, ese cáncer al que alude el doctor Mariani persistirá mientras sigan esta clase de prácticas.

Qué penoso.