cordero

Por Luis Ortiz Ramírez

No soy rico pero no me falta nada. Soy una cifra estadística para la SEP. Pero para los míos soy un buen proveedor. Llevo  una vida sencilla pero productiva. Con las reformas neoliberales dictadas por los organismos internacionales  pareciera que se tambalea mi estabilidad laboral pero creo que  me preocupo de más.  No tengo palancas ni quien me recomiende para crecer dentro del ámbito laboral, carezco de hígado fuerte  para soportar los vahos  mal olientes de los líderes sindicales. De manera que me preparo  como debe prepararse un buen maestro que ama su profesión.

 Todas las  noches reviso mi raída mochila negra, me percato que no falten mis pesados libros de historia y geografía, mis unidades didácticas, mis listas de asistencia, mis marcadores “Magistral”, mi gastado borrador, mi bolsa con pinturas y pinceles, y finalmente  mi botella de agua. Algunos piensan que la labor docente termina cuando suena la chicharra  de la escuela, pero eso es un mito. En casa, ya sea en la mesa después de la cena o en un pequeño escritorio  el docente revisa tareas de varios grupos, si el maestros tiene tres grupos de 40 cada uno mínimo son 120  tareas que revisar. Sin contar los exámenes y alumnos problemas.

El ambiente laboral ha cambiado en la mayoría de las escuelas. Muchos compañeros maestros ahora se miran con desconfianza. Existen dos grupos, los que son afines a las autoridades  educativas y han gozado de las prebendas de los “amos de la educación en el Estado de Veracruz” y los que hemos optado por denunciar y pelear por lo que consideramos  que es una injusticia a nuestros derechos laborales. Y es que pienso, que  resulta mezquino  que  las autoridades permitan que  los líderes sindicales  hagan uso de las escuelas  como sus feudos para sostenerse en el poder.

Tan solo  en mi escuela, la antes aguerrida Técnica 72, cuando hay elecciones para cambio de delegación,  la sección 32 manda  una marabunta de maestras y maestros  que nunca se han presentado  a trabajar, al menos a este centro laboral. Pero llegan como fieles soldados, para que con su voto se gane la elección y  salga un secretario  gris,  a modo de los  intereses de los “amos de la educación.

Hoy  los  débiles corderos han cambiado. Ya no es tan fácil  que los mandaderos del  “imperio” vengan a dorarles la píldora a los maestros,  el petate del muerto ya no asusta, los supervisores, directores y los subdirectores  ahora deben de tener atole en la venas. Existe un punto muerto en la ley  donde lo que le conviene a las dos partes es el dialogo  y la propuesta inteligente. Ya no hay lugar para la impunidad y la soberbia de ambos bandos.  Ahora  los maestros de piso, “de rancho”,  o de cualquier nivel  estamos bien comunicados por las redes sociales, whatsapp, portales electrónicos como  sociedadtrespuntocero y suplementos  como el de la Jornada.

Es muy fácil convocar para una marcha.  Ha habido un refinamiento de líderes, los que se vendieron por unas monedas de latón, ya han sido identificados. Las autoridades sindicales y oficiales  junto con sus representantes deben de medir bien sus pasos.

Uno de los puntos pendientes es la colonización de la SEV,  que la Sección 32 no disimulo, desde los tiempos de Dante Delgado Ranauro. Los maestros disidentes, como los aguerridos de SUMA, comandados por el curtido líder Omar Hernández Dolores  y Claudio José San Juan en el sur. Están analizando  como impedir esta práctica que lesiona a los maestros  más preparados.

Y es que los  actuales titulares  de los  niveles  de secundarias generales y técnicas de la SEV se han caracterizado por favorecer solo a sus familiares. Además no hay que olvidar que en las próximas elecciones  los candidatos deberán decidir si amarran con los maestros disidentes que son mayoría o prefieren apostarle al debilitado feudo del callejismo.