En los últimos días, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ha reiterado que la economía mexicana no se encuentra en recesión, sólo han sugerido ligeros baches en nuestra generación de bienes y servicios. Sin embargo, los vaivenes mostrados por la propia secretaría en la definición de sus expectativas de crecimiento para el 2013 y este 2014 dicen otra cosa.

A finales del 2012, justo al inicio del nuevo Gobierno Federal priista, la SHCP mostraba su optimismo al asegurar que con las nuevas reformas estructurales que impulsarían, México crecería a finales del 2013 a una tasa del 3.5%, lo cual ya representaba una reducción del 10% en el crecimiento experimentado al cierre del 2012.

No obstante estos aires de optimismo, durante el 2013 la SHCP tuvo que recortar hasta en tres ocasiones su expectativa de crecimiento para la economía del país, de la meta original (3.5%) a 3.1 en mayo, 1.8 en agosto, 1.7 en octubre, hasta el cierre del año donde se registró un crecimiento económico apenas del 1.3%, lo cual significó una reducción de 2.2 puntos de la expectativa original, es decir, representó una caída del 63%.

Para este 2014, el positivismo y optimismo vuelve a embargar al Gobierno Federal, ya que la SHCP ha declarado que el 2013 fue el año de las reformas estructurales y que éste será el año de los resultados; por tal motivo, elevan de nueva cuenta su expectativa de crecimiento económico para el país a una tasa del 3.9% al finalizar el año.

Sin embargo, al igual que en el 2013, ha iniciado el proceso de ajuste en las expectativas de crecimiento económico; hace apenas unas semanas, la SHCP realizó su primer recorte en la expectativa de crecimiento de 3.9% a 2.7%, es decir, se redujo más del 30% la proyección oficial de crecimiento de nuestra economía; pero aún más allá, el Gobierno insiste que gracias a las reformas estructurales aprobadas y a las leyes secundarias, creceremos a una tasa del 5% anual para los próximos años.

Este primer recorte en la expectativa de crecimiento económico ha sido producto del débil crecimiento de nuestra economía en apenas un 1.8% en el primer trimestre a tasa anual, de acuerdo a cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), cifra inferior a lo esperado por analistas y por el propio Gobierno Federal.

Si bien es cierto, este crecimiento mostrado en el primer trimestre del año representa un ligero repunte con respecto al cierre del año 2013 (1.3%), hay que dejar en claro que la economía mexicana ha perdido fuerza desde el año pasado, lo cual ha provocado un debilitamiento en diversas variables internas y externas.Tal parecería que nuestra economía vive un juego de realidades o más aún, tiene a su realidad en juego; esto es lo que muchos analistas externos interpretan.

Adicionalmente, hay que establecer que este crecimiento mostrado al inicio de este año, es una prueba de que a pesar de que el ejercicio del gasto público en este primer trimestre ha mostrado un aumento, incluso por arriba de lo programado, no ha representado un impacto positivo en nuestra economía, ya que ha sido un gasto concentrado en gasto corriente.

Entérminos coloquiales, a pesar de que el Gobierno Federal destina presupuestos cada vez más elevados para gastar, si la familia gubernamental (burócratas) crece al mismo ritmo o por arriba, los impactos positivos en la generación de empleos se ve desvalorizada. No solo se trata de que el Gobierno tenga más dinero para gastar, sino que ese gasto implique un impacto directo y positivo en la encomia del país.

Por otra parte, la propia SHCP a través de su titular Luis Videgaray Caso, ha atribuido a tres las principales razones por las cuales nuestra economía ha experimentado un bajo crecimiento económico.

En primer lugar, debido a que de igual forma la economía de los Estados Unidos de Norteamérica ha experimentado un nulo crecimiento; ya que en el primer trimestre del año apenas creció un 0.1%, registrando su menor tasa desde el cuarto trimestre de 2012.

En segundo término, por el debilitamiento de nuestro consumo interno, es decir, la confianza de los consumidores en México se desplomó durante enero y febrero de este año, principalmente debido a la entrada de la Reforma Fiscal y los nuevos impuestos; en pocas palabras, los mexicanos nos vimos “cautelosos” al momento de gastar.

Y por último y para no extrañar, debido a una caída en la producción de petróleo; ya que en el primer trimestre del año la producción petrolera cayó a 2,469 millones de barriles por día, su menor nivel registrado desde 1995.

Ante estos argumentos, la verdad es que nuestra economía se encuentra en una etapa de transformación, donde aún no se avizoran los resultados a alcanzar; hay quienes desde la parte oficial exponen que este proceso es para crecer a tasas del 5% anual; pero por otro lado existen voces que incluso auguran no solo el fracaso de las reformas propuestas, sino hasta demandan el cambio de modelo económico de México.

A manera de conclusión y ante este juego de realidades, tal parece que nuestra economía, está experimentando un crecimiento con vientos de recesión.