Por Oswualdo Antonio González

Acercamiento desde los dichos de su Presidenta

El mundo de la academia y la política, tienen sus reglas, sus valores y sus fines. Cuando alguien se muda de mundo debe hacerlo aceptando el nuevo tejido de convivencia; los hay también quienes luchan por ser de ambos mundos, pocos lo logran y en la mayoría de los casos terminan sin ser respetados en uno y otro lado. Las estelas formativas se convierten en herramientas para sobrevivir y vincularse a las agendas donde se definen gran parte de las realidades de esos mundos. Como muchos educadores, conocí a la titular del INEE en los posgrados, en el mundo académico. Sus textos y conferencias dieron luz respecto de las discusiones sobre la “calidad de la educación”, en esos tiempos donde el constructivismo era la teoría predominante. Es en el gobierno de Fox cuando incursiona en el servicio público,  arropada en la categoría interculturalidad.

Luego vinieron varios hechos que obligaron a muchos académicos a tomar posturas ante las acciones gubernamentales, como en el caso del enfoque curricular centrado en competencias y la prueba ENLACE, que tuvo su punto más álgido en la aceptación por parte del CONAPRED de que la prueba era discriminatoria. En esos tiempos no recuerdo una postura pública de la actual titular del INEE. En contraparte, en una búsqueda rápida por el internet, se encuentra uno con evidencias de su paso por la OCDE, MEXICANOS PRIMERO y el INEE (del cual es actualmente su Consejera Presidente).

Junto con muchos maestros, acudimos a la Conferencia denominada “Perspectivas y retos de la evaluación magisterial” que impartiría la titular del INEE, con el propósito escucharla desde su función como Consejera Presidenta de la Junta de Gobierno. Esto no es cosa menor, ya que partimos del supuesto de que si aceptó el “cargo” fue porque aceptaba el rol que en el diseño de la reforma laboral en materia educativa se le asignaba. Pero no fue así, nos encontramos con un tema distinto “Desempeño Docente. Estado de la Cuestión” cuyo título ya inducía a un tratamiento académico del tema, dejando en segundo plano las implicaciones de las funciones del INEE en materia de evaluación, es decir el ángulo del servicio público. La conferencia así lo confirmó, era una académica opinando sobre el INEE, no la titular comunicando sus decisiones.

Antes de la Conferencia, reporteros le plantearon algunas preguntas a la titular del INEE, girando la mayor parte de las mismas sobre la Insurgencia magisterial y su relación con la evaluación, el Instituto Estatal de Evaluación, la garantía de autonomía del INEE y la suficiencia de recursos para poder desarrollar todas las funciones que le fueron asignadas.  Las respuestas: a decir de la entrevistada, la desinformación había sido una de las causas de las movilizaciones magisteriales, ya que la Ley no afecta derechos, aunque reconocía que ante la tercera vez que el evaluado no aprobara se le quitaría de grupo y sería reubicado ¿en dónde?, eso no lo sabía. Respecto de los Institutos de evaluación en los estados, puntualizó que no es competencia del INEE que es una decisión local. La titular reconoció que se le había asignado un presupuesto menor al solicitado, el cual, según las notas publicadas ascendía a 30% menos para el ejercicio 2014, lo que se tradujo en 300 millones menos. Es importante recordar, que el INEE en lugar de ajustar el gasto, optó por cancelar procesos clave, sin importarles el impacto que estos tendrían en la evaluación y por ende en la permanencia de los maestros. ¿Qué procesos se cancelaron? “Debido al recorte en el presupuesto no se abrirán dos Direcciones generales, la Coordinación de Oficinas en los estados ni las oficinas, así como la Coordinación de Investigación e Innovación”(1) No se necesita mucho análisis para concluir que algo está mal en el proceso de evaluación de los maestros, si como hasta ahora no se cumplen con las condiciones para llevar a cabo este proceso. A pregunta expresa, de cómo estaban subsanando las afectaciones del presupuesto, comentó que con el apoyo de algunas áreas de las Secretarías de Educación de las entidades, decisión que desde la perspectiva de quien esto escribe, vulnera la autonomía, la certeza y la imparcialidad con la que se debe realizar la evaluación. Finalmente, los invito a revisar las funciones que llevarían a cabo las Direcciones generales que decidieron no abrir en este 2014, la de Coordinación de Oficinas y la de Investigación e Innovación para darse una idea del impacto negativo en toda la arquitectura de implementación de la Reforma.

Pasemos a algunas reflexiones como resultado de la Conferencia. La mayor parte de la misma giró en torno a afirmaciones académicas sobre las cuales era casi imposible estar en desacuerdo: “el contexto influye al igual que las condiciones” en el desempeño docente, “la práctica docente produce aprendizaje intencionado”, “la evaluación (del desempeño docente) proporciona información de la práctica docente, por tanto del aprendizaje”, “buen desempeño docente (implica): habilidad verbal y dominio de la materia”, el conocimiento de la materia es “necesaria (pero) no suficiente”, “es necesario el saber pedagógico que da la normal”, muchas afirmaciones en esta lógica discursiva.

Cuando algunos cuestionamientos apuntaron al INEE y su función como instancia implementadora de la Reforma, las respuestas fueron que los “perfiles” “ojala sean por consenso” y lo más grave fue que cuando se abordó el tópico de los apoyos que daría la SEP a los maestros que no alcanzaran el perfil, la titular dijo “tengo la esperanza que esos apoyos sean pertinentes”. Son preocupantes estos dichos, ya que la Reforma es un todo orgánico y si una parte del proceso no funciona en la lógica diseñada, los afectados serán los maestros, no los implementadores.

En esta misma línea de preocupaciones acerca de las primeras decisiones del INEE el Dr. Didriksson (2) puntualiza en su último artículo publicado en la Revista PROCESO lo siguiente:

Pero en los pocos meses que lleva como “organismo autónomo” y como institución rectora de la evaluación de la calidad de la educación, lo que ha avanzado va en un sentido exactamente contrario, excluyendo, de sus organismos asesores y convergentes, precisamente a la población que representa a los más pobres, a los que más necesitan hacer oír su voz y sus propuestas.

Por ejemplo, en la formación del Consejo Social Consultivo de Evaluación de la Educación (Conscee, conformado en marzo pasado), sólo una de las organizaciones incorporadas, el Consejo Mexicano de Investigación Educativa (COMIE), integrada por investigadores educativos, expresa una composición diversa, porque los 11 miembros restantes representan intereses particulares o son grupos de presión bastante conservadores y ajenos al interés de una educación pública como derecho social.

Tales son los casos de la Coparmex, la Fundación para la Cultura del Maestro, A.C. (un organismo del SNTE),  Mexicanos Primero (de visión anti-magisterial y conservadora que representa también los intereses de Televisa), así como Servicios a la Juventud e Innovación y Asesoría Educativa, A.C.,  que, hasta donde se sabe, muy poco han contribuido a la educación con equidad y justicia en donde más se requiere. Ninguna organización de las que conforman este organismo representa a los más pobres, a los campesinos, a los indígenas, a los estudiantes o a los marginados de la educación. Los “principios” del INEE, en la práctica, se volvieron bastante estrechos.

El otro paso para atrás del INEE se dio recientemente: está asentado en su convocatoria para crear el Consejo Pedagógico de Evaluación Educativa (Conpee), que estará compuesto por nueve docentes y nueve directivos representantes de 18 entidades, elegidos por insaculación. Con ese método se abre la posibilidad de que las entidades de mayor marginación educativa, como Oaxaca, Chiapas, Morelos y Michoacán, queden fuera de este organismo consultivo, cuando debieron impulsarse acciones afirmativas que garantizaran, de forma explícita, la presencia de representantes de los más pobres y marginados de la educación y no la de miembros determinados por un juego de probabilidad poco igualitaria, que de ninguna manera garantiza, per se, la equidad.

Así, por lo pronto, los dos organismos consultivos más importantes del INEE están dejando fuera a las representaciones del magisterio disidente, de los sectores indígenas y rurales, de los jóvenes sin alternativas educativas, de los adultos desescolarizados, de las mujeres desplazadas de la escolaridad, y a todos los que no tienen la más mínima oportunidad de hacer valer su derecho  a la educación.

Por el contrario, se está privilegiando la representación de los empresarios, de los más ricos, de los grupos de presión de intereses particulares y del organismo más corrupto del sistema político mexicano, el SNTE. A ver cómo le hace el INEE para justificar que está trabajado para hacer valer sus inmarcesibles, pero ahora muy contradictorios, “principios” de organización “autónoma”, a favor de la diversidad y la equidad, más aún frente a la avalancha centralista y absolutista de la SEP.

Como maestros debemos estar atentos a los procesos derivados de la implementación de la política educativa, en este marco al INEE no se le debe analizar sólo en su cara técnica, sino también en sus acciones como actor político integrante de una Red que busca implementar una Reforma que lesiona los derechos laborales del magisterio nacional, ya que no es poco lo que está en juego.

Notas:

  1. Consultar http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2014/03/12/diputados-aprobaron-solo-70-del-presupuesto-solicitado-por-el-inee-9585.html
  2. Puede consultarse el texto del Dr. Didriksson en http://www.proceso.com.mx/?p=373993