Por Clemente González Siliceo

27 de agosto del 2014

 

El pasado primero de mayo del presenté año el jefe de Gobierno del DF Miguel Ángel Mancera, abrió el debate a un tema que no es sencillo: al aumento al salario mínimo. Al plantear este debate nacional se empezaron a generar  argumentos a favor y en contra, pero… ¿Es realmente una solución o una complicación para los mexicanos?

A principios de este 2014 el Consejo Nacional de los Salarios Mínimos acordó otorgar un aumento a los salarios mínimos de las dos áreas geográficas del país, y eso se traduce a el Área A: $67.29 (donde se encuentra el DF y Veracruz) y el área B de $63.77 pesos diarios.

El Presidente del Banco de México, Agustín Carstens, advirtió que un incremento al salario mínimo implicaría resultados indeseables, como por ejemplo que los empresarios trasladaran el incremento el salario a sus precios y provocaría inflación, también que los empresarios correrían a sus empleados o dejaran de contratar y esto traería como consecuencia el desempleo.

Así pues vale la pena analizar por qué sí y por qué no de este polémico tema, ya que beneficiaría el ingreso de las familias más necesitadas… pero se tendría un descontrol en la inflación.

Cada país tiene una línea de pobreza con base en el precio de los artículos básicos que necesita una familia para sobrevivir óptimamente dependiendo de su mercado. México es el único país de América Latina en que sí ganas el salario mínimo ganas menos de lo que marca su línea de pobreza. En Honduras, que es un país mucho más pobre, tienen un salario mínimo por debajo de su línea de pobreza.

A mi parecer creo que no existen riesgos en términos de empleo o de un posible impacto inflacionario.Hay que considerar que es necesario un aumento de los salarios mínimos porque el aumento de éstos representa un medio de igualdad social. Pues México es un país con mucha desigualdad y pobreza, que de acuerdo con la canasta básica alimentaria vigente en México el costo de ésta no se cubre con 1 salario mínimo que permita atender a 4 personas.

Ya que el salario mínimo lo decide la Comisión Nacional de Salarios Mínimos donde su presidente de los últimos 23 años es Basilio González, quien tiene un salario no tan mínimo de 2.8 millones de pesos anuales, ya que nuestra economía tiene diversos impuestos, multas y pagos de derecho que están basados en múltiplos del salario mínimo.

El primer punto para lograr esto sería desligar el salario de cualquier referencia fiscal, seguido de una política gradual de pequeños aumentos sucesivos para controlar el desempleo o la inflación. Las empresas muestran su poder de mercado fijando salarios y condiciones  no muy favorables.

El salario mínimo en el DF es de $67.29 pesos y es el resultado de la productividad, el incremento a este debe venir acompañado de un alza en productividad, aunque de concretarse debe hacerse con mesura y medidas complementarias, como desasociar el mínimo de las multas.

El incremento que Mancera pretende es del 48.6% que pasaría de 67 a 100 pesos, por lo que traería como resultado que inversionistas tanto como nacionales y extranjeros optaran por dejar de invertir en el país. Pero… ¿Por qué? Al pagarles más a los trabajadores, los empresarios tendrían que buscar alternativas para obtener recursos adicionales derivados del incremento y la solución inmediata sería incrementar los precios de productos y servicios que la gente compra todos los días.

Es fácil entender la postura de las empresas, de los funcionarios, de las personas que realmente no sufren por dinero, pero si realmente queremos MOVER A MÉXICO como las Reformas lo plantean, se debe pensar en los demás, en los que menos tienen, sólo así se hará un cambio generacional y eso generaría ser un país más desarrollado.

Estamos en una etapa que debemos aprovechar lo que tenemos, las Reformas estructurales serán vitales para definir el futuro de nuestro país, las nuevas inversiones en el sector energético abrirán la economía mexicana siempre y cuando se manejen con la responsabilidad y dándole la importancia que merece.

De esta manera el Jefe de Gobierno del Distrito Federal abrió una caja que nadie quiso tocar durante años, pero sin duda era importante tocar, se comprometió a entregar a las instancias formales que inciden en la política económica una propuesta final que incluya con los que y los como para llevar a cabo un aumento al salario mínimo.

Sin ser experto en economía creo que es un buen momento para fijar un salario acorde a la realidad, sin necesidad de pensar en una inflación a costa de los ingresos de las familias más necesitadas, todo para buscar desarrollo y productividad.

En cuanto a productividad, me refiero a que aumente la producción de bienes, si existe más producción, las empresas venderán más, y al vender más tendrán más ingresos para pagar a sus trabajadores, y los trabajadores al tener más tendrán mayor capacidad de compra. La productividad forma parte de un ciclo.

Tampoco es un secreto que el salario mínimo no es respetado por la gente, se paga más o se paga menos en todo el país, lo que sólo lo hace un parámetro para el pago de un servicio en la relación patrón-trabajador, en México 571,000 trabajadores ganan sólo un salario mínimo diario, estos serían los que se beneficiarían con un alza del mismo, sin embargo para los que “pactan” un sueldo superior al mínimo… No habría ningún aumento.

Por último, propongo una reforma más para esta gama de reformas que ha propuesto el PRI, “La Reforma de los Salarios Mínimos” para liberar de sus redes a los mexicanos, se necesita cambiar el modelo antiguo, fortalecer el mercado interno con una política incluyente de ingresos con el simple e importante objetivo de aumentar la productividad y mover la economía.