Por Sabino Cruz V.

30 de agosto del 2014

 

¡Oiga! Se acuerda que en la entrega anterior le comenté que según datos proporcionados por doña

Silvia Irene Schmelkes del Valle, presidenta del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), cada 30 segundos el Sistema Educativo Nacional pierde un educando de entre 6 a 17 años; y que esto se debe, probablemente, a factores de tipo cultural, económico e incluso religioso; o a la opacidad en la información de la estructura de la nómina magisterial y administrativa.

Mire de lo primero poco podemos hacer, pues cae en el terreno de las subjetividades; pero que unos cuantos profesores, directivos y líderes sindicales perciban sueldos por arriba de los 100 mil pesos sin nunca habérsele visto impartir clases, atender un laboratorio, asistir a los cursos de inducción o ya de perdida a las clausuras de fin de curso, sí que está grave el asunto; y conste que en reiteradas ocasiones he transparentado la lista de muchos próceres del magisterio veracruzano, que además de tener una cartera sindical, ostentan nombramiento de subdirector o delegado de la Secretaría de Educación.

El asunto que hoy quiero compartir con usted paciente lector(a), es que en la semana que corre fue presentado el documento “Censo Educativo. Radiografía del dispendio presupuestal”, elaborado por Marco Antonio Fernández Martínez, investigador asociado del Centro de Análisis de Políticas Públicas, México Evalúa, AC, esto con la intención de que no olvidemos la corresponsabilidad que nos toca como Sociedad Civil, en materia educativa, e impulsemos/exijamos los cambios de raíz a este flagelo social, que no solo es un oprobio a la inteligencia humana, sino que además abona a todas las expresiones antisociales.

De acuerdo a los datos encontrados en el documento: 30 mil 965 plazas están destinadas a personal comisionado o con licencia; 39 mil 222 individuos están asignados a un centro de trabajo donde nadie los conoce; 114 mil 998 personas mantienen una plaza docente/administrativa, a pesar de haberse jubilado, haber renunciado e incluso haber fallecido; 462 planteles tienen la categoría de inexistente, pero cuentan con personal asignado; 113 mil 259 laboran fuera de su centro de trabajo al que están asignados; 17 mil 859 personas tienen tres plazas y 5 mil 671 cuatro o más plazas. El costo para el erario de las anomalías descritas en el manejo de la nómina docente-administrativa del sector de educación básica representan un costo que oscila entre los 16 mil millones y los 51 mil 486 millones de pesos.

El Sistema Educativo Veracruzano no es ajeno a estas “irregularidades” en su nómina docente-administrativa, pues aparece en el 3 lugar con 1 mil 005 millones de pesos, debajo del Estado de México (1 mil 730 millones de pesos) y el Distrito Federal (1 mil 794 millones de pesos).

A pesar de que en su momento se declaró que Veracruz fue el estado que más participación tuvo en el Censo, en el texto se encuentra que 286 personas no fueron censadas, 257 se negaron a responder y 29 no fueron localizadas. Otro dato destacable es que hay 242 escuelas en situación no óptima para fines educativos (construidas con materiales ligeros, precarios, escuelas móviles o sin construcción), apenas por abajo Oaxaca, Guerrero y Chiapas, que ocupan el tercer, segundo y primer lugar, respectivamente.

Por último, quien se tome la molestia de analizar a detalle el texto (http://www.mexicoevalua.org/wp-content/uploads/2014/08/censo-educativo_web.pdf) encontrará un ligero avance en la ubicación de los “comisionados” a sus centros de trabajo. En 2013 había 1, 295 contra 1,065 del año que corre.

 

Comentario Breve

Le comento que el pasado martes del mes que corre, asistí religiosamente al desayuno de Otero Ciudadano. El invitado de esta ocasión fue don José Antonio González Azuara, delegado de la Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales. De los datos e informes expuestos por don José Antonio, le comparto su decir que solo el 5% del territorio veracruzano conserva la vegetación original, pues el resto ha sido deforestado para la ganadería o la agricultura. Nada alentador el dato, pues si bien esto nos ubica como “el granero y yunque de la nación”, también es cierto que la erosión, deslave y desertificación va en aumento.

Por otro lado le comparto la duda que desde hace años me ronda por la cabeza, y le pido que si tiene la respuesta la comparta: ¿En qué abona a la formación del gusto y el desarrollo de la sensibilidad el Hay Festival? ¿Cuánto de los millones gastados/invertidos por pago por evento han impactado directamente en la formación de nuevos lectores? ¿Quién pagará el aparato de seguridad que impida que la fatua decretada en 1989 por el ayatolá Jomeini se cumpla contra Salman Rushdie?

Y bueno ya que ando de preguntón, si ya sabe usted algo sobre la oferta cultural para los Juegos Centroamericanos y del Caribe, por favor mándemelo por mensaje.