Hace ya más de medio siglo que en la UNAM y en el POLI se tenía la costumbre de recibir con “perradas” o “novatadas” a los alumnos de nuevo ingreso, dependiendo de la escuela era el modo, en ingeniería de la UNAM eran los más severos: corte a rape, pintura corporal y marcha por la avenida universidad; en escuelas como filosofía y Ciencias Políticas la recepción era tersa con mariachis y bocadillos, todo en paz, uno que otro chichón, uno que otro raspón, pero nada más. Muchos años después, sorprende que en la “tranquila” provincia, la nuestra, allá en el Tecnológico de Orizaba se exhiba la fotografía de una estudiante con arma en mano para evitar la “novatada”. Cortar por lo sano es lo recomendable, nadie con esas actitudes puede entrar a una escuela, amenazar a condiscípulos y permanecer en la matricula como si nada.