Los sociólogos y psicólogos se han dado a la tarea de analizar el fenómeno de parejas añosas que demuestran una constante: a la muerte de uno, regularmente, casi de manera inmediata prosigue la del otro. Corresponde a la ciencia demostrar ese fenómeno con sus causas y efectos, pero en julio pasado ocurrió un caso más en los Estados Unidos, en Bakersfield, California. Una pareja, él de 90 años, ella de 87 (casaron en 1952), murió con sólo cuatro horas de diferencia.