Por Julio C. García Landero

21 de agosto del 2014

De pronto se ha puesto de moda consultar a la ciudadanía sobre los asuntos del Estado. Lo que ya se hacía hace unos miles de años allá en Grecia, hoy parece lo más vanguardista en México. La enorme diferencia es que la democracia directa griega, era una forma pura de gobernar y las consultas modernas propuestas por los partidos políticos en México son puro show.

Vamos por partes; la desaparición de “los pluris”. Uno de los aciertos del sistema electoral mexicano es justamente ser un sistema mixto; esto es, si bien los sistemas de mayoría permiten una representación fuerte necesaria en los jefes del ejecutivo, tales como Presidente, Gobernador y Alcalde, también se necesita que la ciudadanía vea representada su opción política en algún representante popular.

Efectivamente, los pluris nacieron para darle representación a las minorías, para que aquel votante que no forma parte de la mayoría, tenga voz en el congreso y en las decisiones que se toman en este país. La equidad, es justamente representar los intereses de los marginados, de los sin voz y para eso sirve la representación proporcional, ¿para qué quitarlo entonces? Es un simple cálculo electoral para tener control sobre el congreso. La ciudadanía poco importa en esta decisión.

La reforma energética. Bandera permanente de la izquierda; desde Lázaro Cárdenas hasta nuestros días, se ha querido influir en la ciudadanía con este tema. La nacionalización del petróleo tuvo un contexto, un periodo histórico así como lo tuvo el keynesianismo en el mundo; pero sostener un sistema como el actual es imposible.

¿El petróleo es nuestro? ¿Por qué entonces al ir a la gasolinera no nos regalan parte de lo “nuestro”? los grandes beneficiarios del petróleo han sido sin duda los miembros del sindicato; ha sido un gran negocio en este país la venta de fichas o plazas para trabajar en la paraestatal, los sueldos son altísimos, contrastan mucho con la realidad nacional.

En medios de comunicación se ha ventilado los negocios y contratos sumamente jugosos, en los cuales por supuesto el ciudadano no participa como socio. Esta consulta también es un simple cálculo electoral y la ciudadanía poco importa en esta decisión

El salario mínimo. En un mundo de apertura económica es el mercado el que define el precio de los bienes y servicios, un estado sano y moderno es justamente aquel que permite y alienta el desarrollo de la economía para generar una mayor riqueza y es aquel que a su vez, promueve el adelgazamiento de la burocracia y la sobrerregulación económica.

Es un contrasentido que en pleno 2014, se proponga elevar el salario mínimo por decreto. El pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla y los años 70s y 80s nos hablan justamente del aumento de salario por decreto y el consecuente aumento de la inflación. Un impuesto impagable para la ciudadanía; cada vez que se aumentaba el salario, aumentaban los precios y el remedio resultaba peor que la enfermedad.

Esta consulta, también tiene un cálculo electoral y nuevamente poco importa la ciudadanía en esta decisión.

Así pues, estimados ciudadanos, en los próximos meses estaremos inmersos en una consultitis, con sus respectivos spots en radio y televisión, con programas de debate, hablando de lo mismo las 24 horas del día; en algún momento le consultarán sobre estos tres asuntos de “interés nacional” El resultado de las consultas poco importa, la intención será generar efervescencia entre la gente, quizá hasta encono y en consecuencia que los partidos políticos limpien un poco su descredito y se salgan nuevamente con la suya: Elecciones altamente votadas, legitimación de las elites gobernantes y continuación de la partidocracia. Ni más… ni menos…