sacerdote

Por Javier Laertes. 

 

Reconoce Iglesia que los escándalos que han protagonizado algunos sacerdotes católicos, generan una mayor dificultad para acercar a la población a la fe señaló el ex vocero de la Arquidiócesis de Xalapa y actual párroco de la iglesia de San Antonio de Padua, José Juan Sánchez Jácome.

“Es importante señalarlo, pues considerando los casos penosos que hemos visto de algunos sacerdotes, los escándalos que se han suscitado, por quizás los abusos sexuales y otros tipos de faltas que no ennoblecen  la labor y este don tan maravilloso que Dios pone en nuestras manos para poder aportar lo que una familia necesita para tener un auténtico encuentro con Dios”, señaló.

Al ser cuestionado respecto a si ha disminuido el número de jóvenes interesados en seguir la vocación sacerdotal, consideró que varios jóvenes continúan el llamado Dios.

Sin embargo, reconoció que el número de hombres y mujeres, que deciden dedicarse a la vida consagrada es superado por las necesidades de la Iglesia Católica.

“Dios sigue llamado, pero a veces es difícil aceptarlo, sobre todo en una cultura donde se acentúa mucho el egoísmo, la envidia y la comodidad, no vivimos en una sociedad que privilegia los valores cristianos que están de fondo. En otros tiempos a lo mejor se notaba más la generosidad y la apertura y la respuesta inmediata de jóvenes que respondían positivamente al llamado de Dios”, explicó.

Mencionó que es posible que actualmente se requiera que los jóvenes se acompañen  y conduzcan para sumarse a la vida sacerdotal, pues se trata de una vocación compleja, que significa proponer un estilo de vida, prácticamente, contra corriente.

“El sacerdocio es una llama en medio de la oscuridad y un motor que invita a los demás a vivir los valores del evangelio”, apuntó y consideró que si el sacerdote no está enraizado al amor de Cristo no puede entregarse por completo a la vida sacerdotal y sus preceptos.

Tras conmemorarse el día de San Juan María Vianey, también conocido como el santo de los párrocos, mencionó que si el sacerdote no está arraigado en Jesucristo, si no es su principal motivación será imposible ser fiel a la vocación, mantenerse fiel a Dios y a los hombres.