Por Silvia Núñez Hernández

18 de agosto del 2014

 

En términos legales, Javier Duarte de Ochoa, Luis Ángel Bravo Contreras, Leopoldo Muñiz Descalzo y Arturo Bermúdez Zurita, están fritos en cuanto ética y valores morales se refieren. Al estilo de la “Ley de Herodes”, estos sujetos evidencian su falta de capacidad al ejecutar de manera arbitraria acciones en contra de ciudadanos y ciudadanas que tienen el infortunio de estar cumpliendo un proceso penal en el estado.

 

El caso de María Josefina Gamboa Torales es un tema realmente alarmante, pero su situación nos pone a reflexionar gentil lector, sobre cuantas “Maryjoses” –hombres y mujeres- existen en los Centros de “Prevención” en el estado. La misma periodista dio fe de varios procesos absolutamente violentados en “Penalito” de Playa Linda, acto que le originó que la mantuvieran incomunicada.

 

El debido proceso en el estado de Veracruz jamás ha sido respetado. Las personas que son “levantadas” –porque no existen ni ordenes de aprehensión en su contra- primero son torturadas para que acepten delitos que la autoridad se le antoja imputarles. Existen muchos casos y yo misma amable lector, fui testigo de cómo un familiar fue “cazado” por escoltas de Javier Duarte de Ochoa cuando por infortunio del destino, pasó por el lugar equivocado, cuando estos limitados se encontraban escondidos para capturar a ciudadanos inocentes. El desgaste para la familia es impresionante y más cuando se tiene a un gobernante como el actual que es “voluntarioso”, “caprichoso” y hace “berrinches” si las cosas no salen como él las necesita.

 

Para él, el gobernar el estado de Veracruz es un “juego perverso”. No le importa a quien lástima, a quien perjudica y si transgrede las leyes. Es “divertido” originar el mayor daño posible, pisotear, humillar, ver llorar sangre, porque eso le enseñaron, así lo formaron, es de crianza mal sana y mal encausada. No existen en la compresión de su persona, los valores morales -no se lo podemos reprochar, porque simplemente sus padres no se lo fomentaron- lástima, daña y no existe más estrategia que afectar a terceros. Su crianza debió haber sido consecuente, sin límites y permisiva a todas las perversidades que ejecutara, por lo tanto, les podemos agradecer los veracruzanos a “sus padres” la falta humanidad de tan alarmante ser. Me pregunto ¿Así estará educando a sus hijos? Me respondo sola: “Obviamente que sí”.

 

Lo curioso amable lector, es que este mal gobernante para poder ser feliz –en su afán de maldad- hizo una selección minuciosa de sus colaboradores en donde los requisitos eran ser similares a su pobreza espiritual. No veo en ninguno de ellos a personas equilibradas, dignas y una verdadera capacidad en la política y en el puesto que desempeñan.

 

Impresionante, pero existe en el gobierno actual una fijación a verter en el estado toda la polución contenida en los ciudadanos. La cloaca está abierta amable lector y posiblemente ellos en el fondo estén pacientemente esperando para recibir al primer incauto que no esté atento por donde pisa, y así, poder destruirlo como  jauría hambrienta.

 

Así veo el gobierno actual. Doloso y sin valores morales. Indigno, petulante, arbitrario y con el vivaz deseo de destruir todo lo que toca. Ya no les importa ni su propio partido político, su fijación es intentar destruir a todos, porque critican su incapacidad y su voraz forma de endeudar el estado.

 

Quebrar su espíritu

 

Las vejaciones en contra de Maryjose Gamboa Torales, siguen activas por parte del gobierno del estado. Pese a que existe un seguimiento capítulo por capítulo de parte un gran número de ciudadanos -tanto en las redes sociales como por medio de los medios de comunicación-  con relación a los 36 días de cautiverio de la periodista; para el ejecutivo estatal ese dato no es relevante.

 

Sin importarle en lo absoluto la  animadversión y el repudio social que ya provoca entre los ciudadanos veracruzanos; éste, continúa ordenando actos realmente violatorios en contra de la columnista, María Josefina Gamboa Torales.

 

Ya no encuentra la forma de como aniquilarla, quebrarle el espíritu para someterla y poder humillarla públicamente. El problema para quien mal gobierna el estado, es que a los 36 días de encierro, no lo ha conseguido. Utilizando el poder que el puesto le confiere –y sobre todo que está rodeado de personas realmente mediocres y faltos de valores- este día con día se levanta “ideando” la forma de cómo conseguir someterla y con ello, enviarles un mensaje “precioso” a los periodistas que mantienen convenios “de saliva” con el gobierno estatal: “¿Ves lo que la pasa a quienes me critican?”.

 

Atropello tras atropello. El sujeto ya no tiene control de lo que hace. Sin filtro alguno, hace y ejecuta vejaciones en contra de la periodista de manera perversa y no le importa en lo absoluto ser tildado como un “loco enfermo” por parte de los ciudadanos. La venganza para su escueta compresión, es una forma de “defenderse”.

 

El acto de llevarse a Maryjose al Centro de Readaptación de Tuxpan es muy alarmante. Ya conocemos que lo hizo bajo las condiciones de la ilegalidad, sintiéndose más “poderoso”  que los magistrados federales. Lo preocupante de la situación amable lector, es que lo expuesto por la propia Maryjose en su columna número 36 publicada en el rotativo Notiver, es verdaderamente motivo de preocupación. Alberto Silva Ramos, quien funge como director del área de Comunicación Social de Javier Duarte de Ochoa, controla al dedillo dicho espacio. Debemos de recordar que dos periodistas del municipio de Tuxpan, padecieron un cautiverio promovido por el titular y vocero del gobernante en turno, por supuestos “actos de extorsión”.

 

Le dejo aquí la historia analizada y expuesta por nuestro colega periodista Mussio Cárdenas y que puede leerla en dicha liga: http://mussiocardenas.com/informe-rojo/73822/alberto-silva-ramos-como-encarcelo-al-periodista-manrique

 

El punto es, amable lector, que el actual vocero de Javier Duarte de Ochoa, al parecer tiene la encomienda de mover sus “hilos” perversos en contra de nuestra colega en el interior del penal de Tuxpan. Al instalarla en la “mazmorra” a la que fue confinada y con el mensaje expreso que los cinco sujetos disfrazados de elementos de la Secretaría de Marina le externaron a la periodista en donde le advertían que “Le bajara los ataques en contra de su gobernador”, no dudamos en lo absoluto que Silva Ramos tenga la consigna de “dirigir” la “fiesta de bienvenida” en contra de María Josefina Gamboa Torales.

 

En el penal de Tuxpan, se encuentran confinados un gran número de delincuentes de “alta” peligrosidad. Sujetos realmente considerados de muy bajísimo nivel de importancia entre la delincuencia organizada y que se venden con facilidad al gobierno para hacerle la vida cansada a los inocentes y a los presos políticos.

 

La situación de María Josefina Gamboa Torales es realmente espantosa. Sobre todo, porque hasta ahora el gobierno de Javier Duarte de Ochoa intenta por todas las causas llevarla a la desesperación implementando cualquier cosa que la lastime y la lacere.

 

Las bajezas en su contra están al orden del día. Por lo que si es necesario que la Comisión Nacional de Derechos Humanos no sea tan permisiva ante las actos tan ruines a la que está siendo objeto la columnista, quien su único delito, es haber participado en un lamentable accidente, donde los dos protagonistas perdieron: uno la vida y la otra, el terrible hecho de haber lastimado y dado muerte a una persona.

 

Seguimos puntualizando que no se pretende lograr privilegios a favor de la periodista. Lo que se pretende evidenciar, son las constantes violaciones que el gobierno del estado –junto con el procurador y el subprocurador- le mantienen en el debido proceso.

 

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