Por Atticuss Licona

27 de agosto del 2014

 

Ahora sí ya lo perdimos. No se concibe la existencia de grupos de choque (eso son) como el del Partido Cardenista sin la complacencia y, en su momento, apoyo por parte de los gobiernos. Antonio Luna se ha convertido en un Frankenstein que presume su rostro por demás nada agraciado –que feíto es por Dios, pobrecito- en los camiones y los medallones de los taxis. Este Prometeo veracruzano ha comenzado a creerse todas sus mentiras, quiere robar el fuego con plantones pero no tiene la intención de obsequiárselo a los mortales. Eso sí, el llamamiento es para todos los que se sientan olvidados por la otra decena de partidos políticos, para que se formen los desvalidos, los neuróticos, los diabéticos, los hipertensos, los apostadores compulsivos, los deudores de Coppel, los gorditos y chaparros, los raros, los malos bailarines, los payasos deprimidos, todos, todos caben en el Partido Cardenista, la nueva izquierda en Veracruz.

Este pseudo político se ha parado con galanura en las escalinatas de la Plaza Lerdo, autoerigido en un semidios destinado a salvarnos del encono de la clase dominante. Hoy se despertó y se sintió tocado por Viterbo, quien ha dedicado toda su vida al estudio de la magia negra con la sana intención de restituir la paz y romper los malos hechizos, y llegó acompañado de centenas de acarreados y provisto de su último cargamento del té de las 1,000 raíces, que cura el espanto, los males endémicos, previene el ébola, y que es utilizado por reyes y faraones junto con el salmuerio hindú, la brusca prieta y el jazmín.

Claro que el señor tiene todo su derecho, aunque en él haya poco de derecho. Y no se le niega que en este país, que Carlos Salinas muy amablemente quiso llevar dentro de las economías emergentes, hay millones de chincuales que necesitamos ser defendidos. Me uno a la protesta del “Ya basta” de gasolinazos. Ya no quiero que me siga diciendo Peña Nieto y su pandilla que con la reforma energética van a bajar los costos, ni quiero seguir viendo a Pepe o a Héctor repitiendo en actitud Lópezordariana “pero de lo que estoy más orgulloso muchachito es de haber votado a favor de la Reforma Energética”… noooo, ya no pido que bajen, me conformo con que ya no suban. Pero si mi problema es con un problema federal, a Los Pinos debo ir, porque en lo que hace el tipejo éste, hay un mar de diferencia. ¿De cuándo a acá? Preguntaría mi tío que desató la miseria por el mundo, ¿De cuándo a acá debemos darle gracias a Dios porque este Prometeo de pacotilla y sus pobrecitos adeptos del Club de Tipos Engañados, se manifiestan cerrando el centro que de por sí está que chilla por los hoyos del Xalapa MIA? (ya luego le daré mis impresiones de este otro asunto).

Qué bueno que defienda las causas populares… pero hay modos. Así como en la mesa hay modos para sentarse que nos diferencian de los babuinos, así también hay modos mi poco estimado señor Luna. Tengo el enorme placer de no conocerlo, y así quisiera quedarme. Avisó, cuando menos avisó y no llegó como las criadas, aunque a todas luces ese aviso no fue dirigido a los xalapeños sino a las autoridades que por alguna razón le deben estar retrasando sus prerrogativas. Esto seguirá, considérelo un hecho, porque esos grupúsculos políticos le son necesarios al sistema para golpear y para sobrevivir, porque son quienes le hacen el trabajo sucio a quienes no quieren embarrarse, porque aunque haya muchos que estén conscientes de que hay modos para todo, también hay demasiada pobreza y demasiada necesidad. Y por hoy hasta ahí.

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