Por Virginia Durán Campollo

15 de agosto del 2014

  

El costo político de las llamadas reformas, se reflejará fielmente en las próximas elecciones. Fueron muy caras para el erario público, pues se destinó muchísimo, principalmente, al pago de “armonización” entre los partidos políticos, diputados, senadores, medios de comunicación y sicarios del periodismo. Los poderes fácticos invirtieron bastante, pues serán los más beneficiados. No hay unanimidad en un criterio nacional completamente a favor de ellas. Todas tienen más contras que pros, hasta que se compruebe lo contrario, sobre todo en lo que refiere a la hacendaria y energética.  El bono de un millón de pesos para cada diputado del Congreso Federal, da una idea del tipo de negociaciones que se llevaron a cabo. En el imaginario colectivo, no se vislumbra a un mandatario con liderazgo que haga sentir verdadera confianza en la nación. *** Al pueblo mexicano ya no le importan las acciones fast track, que el gobierno realiza sin una consulta ciudadana. Están apáticos, hartos, desilusionados, fastidiados de las mentiras de siempre. El cambio que han prometido, sobre todo los panistas, no llega y el pueblo de México se siente sometido ante las violaciones a la ley de los mismos funcionarios públicos; el fortalecimiento de la delincuencia organizada que va en aumento- en Michoacán es más fácil que el hijo del gobernador haya tomado una cervezas con el líder de los Templarios, que lo capturen- pues arrestan a unos y otros se reproducen; el tema del desempleo y la disminución alarmante para la adquisición de la canasta básica. Los beneficios sólo los ven la impune clase gobernante y sus aliados. *** En paradoja, se registra que las empresas de venta de marcas exclusivas, de toda clase de productos caros, van a la alza. La clase empresarial de primer nivel aumenta con la clase política, que hoy son los nuevos ricos que al igual que los primeros gozan de todo en demasía, ante un país empobrecido en un 80% por ciento de sus habitantes. “El gato del gato del gato”, exhiben sin pudor sus adquisiciones con toda impunidad. Enrique Peña Nieto se ufana de sus “logros”, pero se inhabilita con la falta de mandato para poner orden en el peor cáncer del país: la corrupción. Esa que no permitirá ningún avance. Lo que se desea ver no es el encarcelamiento de una líder sindical como Elba Esther Gordillo sino la de muchos más como Romero Deschamps del sindicato petrolero, que tanto daño han causado a PEMEX con sus latrocinios. Se le ha estado exigiendo desde el inicio de su mandato, las cuentas que deben rendir varios gobernadores que dejaron a sus estados en quiebra, con deudas de miles de millones de pesos. Los nombres y apellidos ahí están; los fundamentos legales, en hechos comprobables como el enriquecimiento inexplicable, constan pero no hay voluntad política. Lo que existe es un desdén para la opinión pública, que seguramente también recibirán en las urnas, en los momentos electorales. ***  En el tema de los bajos salarios, fuera de toda polémica, se debiera adelgazar el gasto público como el de los diputados que gastan millones de pesos en sus viajes, principalmente a Europa y en todas sus “francachelas”, que trascienden escandalosamente en las redes sociales. Se debe exigir profesionalismo en todos aquellos, que se enfilan ya en busca de candidaturas a diputados federales sobre todo en estudios comprobables, honestidad, capacidad y principios morales. Sin esto nunca se verá por los beneficios de la comunidad sino solo serán representantes de las diferentes corrientes políticas y económicas. *** En Veracruz los impunes se pasean en cadencia con el mar y se dejan ver sin vergüenza alguna. Hasta se perfilan para ocupar una curul federal, pero no para ver por sus paisanos sino para blindarse de sus corruptelas. Así se suman a los fidelistas indeseables, Edgar Espinoso y Gabriel Deantes que suponíamos estaban en el destierro por “haberle fallado al gobernador”. Parte de la gran fortuna de Edgar proviene de su paso por la Universidad Veracruzana y la Secretaría de Educación de Veracruz. *** Sería aberrante que un sujeto como Deantes que ostenta una gran fortuna, tiene elevadores para subir a las recamaras de su casa cuando  hace poco vivía en viviendas de interés social, sea diputado por el municipio de Zongolica uno de los más miserables del país. *** La fracasada ex encargada de prensa Gina Domínguez, que dañó irreversiblemente la imagen del gobernador Duarte,  al no tener futuro político por su ineptitud y ambición desmedida, parece encontrará trabajo seguro en la actuación. Sus ansias por ser tomada en cuenta, ya que es ignorada por la mayoría de la clase política y periodística local, le hace cometer actos increíbles y ridículos como irse a “desmayar” a un evento público. Gina Domínguez no debe ser llevada a un hospital sino a la cárcel, pues se estima su fortuna en 300 millones de pesos, en su corto paso por comunicación social del estado.*** Si en verdad Enrique Peña Nieto simpatiza con los veracruzanos, debiera encaminar sus esfuerzos como presidente a ver por las verdaderas necesidades de los mismos y podría empezar con la creación de una comisión de vigilancia y ejecución en contra de funcionarios públicos locales que no se cansan de la extracción, en ofensa de un pueblo empobrecido y un estado en quiebra. *** Y para las agruras del mole…usted sabrá que tomar. Hasta la próxima.