Por Aurelio Contreras Moreno

20 de agosto del 2014

 

Cuando surgió la idea de crear al Instituto Nacional Electoral (INE) como el órgano que concentrará la organización de todos los comicios en el país, tanto federales como locales, los primeros en oponerse fueron los estados donde gobierna el PRI.

Gracias al control que en esas entidades ha ejercido el Revolucionario Institucional sobre los organismos electorales locales, es que se mantuvo en el poder en la mayoría de éstas, mientras el país vivió 12 años de regímenes panistas en el Gobierno Federal, tras de los cuales Acción Nacional entregó Los Pinos de vuelta al régimen priista.

En estados como Veracruz, donde no ha habido transición ni alternancia, el órgano electoral siempre ha sido acotado por el Gobierno del Estado. De manera abierta cuando era Comisión Estatal Electoral, que en los hechos formaba parte de la estructura gubernamental, y luego de manera simulada al concedérsele “autonomía” y transformarlo en el Instituto Electoral Veracruzano, durante el sexenio de Miguel Alemán Velasco.

Sin embargo, en Veracruz no hubo una ciudadanización real del árbitro de las elecciones, como sí la hubo en un principio en el IFE, que en su mejor momento, en los comicios del año 2000, logró un gran prestigio por la calidad de los integrantes de su Consejo General, que hicieron un papel excepcional en la que terminó siendo una etapa histórica de México.

Entonces, como ahora, la integración del Instituto en Veracruz se decidía a través de negociaciones políticas en las que los principales partidos se llevaban “tajadas del pastel” –representadas en número de consejeros– según fuera la fuerza electoral que tuvieran en el momento. Por supuesto, el PRI siempre mantuvo el control, aunque a veces hubo de ceder algunas posiciones, particularmente luego de las elecciones locales de 2004, en las que por poco pierde el poder.

De 2007 a la fecha, el Instituto Electoral Veracruzano ha sido un simple brazo electoral más del Gobierno del Estado, un adminículo del régimen para legitimar timos a la hora de acudir a las urnas. Un utensilio del gobierno que voltea para otro lado mientras los funcionarios realizan descaradas campañas de promoción personal con fines electorales, y que no sanciona jamás a ninguno de los candidatos que siempre incurren en evidentes rebases de los topes de gastos de campaña que el propio organismo fija.

Ése es el control que no se quiere perder en estados como Veracruz, donde el PRI ha basado su permanencia en el poder con base en las prácticas antes descritas.

Pero como ya no pudieron evitar que se le dieran al INE las facultades de organización de los comicios locales, la siguiente fase de su estrategia de resistencia es una suerte de “colonización” de lo que serán los Organismos Públicos Locales que sustituirán a entes como el IEV.

El Instituto Nacional Electoral emitió ya su primera convocatoria para la designación de los consejeros de los Organismos Públicos Locales, aunque en este caso es para los estados donde se celebrarán comicios locales en 2015. Y ya desde ahora es evidente cómo los grupos políticos que tienen fuerza en esas entidades están presionando para integrar a los nuevos organismos a los representantes de sus intereses. Cuando toque el turno a estados como Veracruz, seguramente sucederá lo mismo.

Así que el principal reto del INE en estos momentos es, de acuerdo con los propios criterios de selección que estableció en su convocatoria, que las y los aspirantes sean evaluados en atención a los principios de objetividad e imparcialidad, y que se ponga un freno a los “profesionales de la mapachería” que intentarán colarse en los Organismos Públicos Locales.

De lo contrario, la reforma electoral se irá, completa, a la basura.

 

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