Por David Quitano

25 de agosto del 2014

 

La vida es una cosa sutil, irregular, multiforme,

y ella escapa a toda reglamentación y encasillamiento.

Azorin

Las instituciones se encuentran formadas y edificadas por los ciudadanos que las ocupan, algunas tesis se sustentan en la idea de que las mismas son un reflejo cultural, otros argumentan que son lo que los ciudadanos hacen de ellas; pero todo ello y conforme pasa el tiempo la disyuntiva se vuelve más disléxica.

De lo que si estoy seguro, es que sin éstas no vamos a poder avanzar; la importancia del funcionamiento institucional va más allá de todo modelo económico, las instituciones son el tejido corpóreo de un Estado en todos los sentidos, pueden ser progresivas o regresivas, son la plataforma evolutiva por antonomasia.

Sin duda, las instituciones desempeñan diversas funciones, pero siempre tienen un particular sentido al fungir como engranaje para un correcto desempeño económico, porque las diferencias en el grado de comportamiento de las economías se explican por el papel que las instituciones desempeñan.

Los países que lograron industrializarse, un crecimiento estable y sostenido, con una buena distribución en el ingreso, fueron aquellos que contaban con una alta calidad de sus instituciones.

Si bien es indudable que el mercado ciertamente jugó un papel importante en su desarrollo, no hay duda, que sin buenas instituciones, el mercado no hubiera alcanzado, por sí sólo, el éxito logrado. Existen diversos textos que muestran como las instituciones explican el crecimiento o el estancamiento de la economía.

Las instituciones (formales e informales) son cruciales porque definen el marco de restricciones(legales y extralegales) a través de las cuales los individuos actuamos, nos organizamos, y finalmente llevamos a cabo intercambios en el mercado, en los procesos políticos diversos( elecciones, legislación y procesos judiciales) y por supuesto, en la misma definición de las estructuras institucionales.

Esto lo menciono porque no podemos esperar resultados diferentes con las mismas acciones, se pueden realizar modificaciones estructurales de gran calado, pero si no hacemos los pequeños cambios para recomponer el camino, nada alcanzaremos.

Lo anterior lo indico, a partir del concepto de modos de producción – que a mí siempre me ha encantado, aunque no sea de mi escuela económica favorita-, pero sí debo aceptar, que si no se modifican de manera bien articulada los modos de producción de muchos lugares del país, no habrá reformas que nos hagan avanzar.

El cambio del modo de producción origina cambios del régimen social, sirve de base al desarrollo de las fuerzas productivas y de las relaciones de producción de toda sociedad.

Gracias a los conocimientos adquiridos, a la experiencia y a los hábitos de trabajo, los hombres producen los bienes materiales, desarrollan las fuerzas productivas, el tema es que México debe desempeñar un mejor desempeño de sus instituciones para que éstas acompañen a los profundos cambios que se necesitan en los modos de producción para elevar la productividad.

Para avanzar en ese sentido, las instituciones deben ser más incluyentes, tener enfoques productivos, entender que la cuestión es dinámica y no estática, que solo haciendo producir a los que se encuentran alejados podemos cohesionar un entramado institucional que dé respuestas a nuestras necesidades como sociedad.

Las inversiones que llegan son importantes, pero no suficientes, es incontestable la necesidad de crecer de forma integral e incluyente, sin los de abajo, los que se encuentran alejados de los centros industriales del país, jamás podremos llegar a ser la nación próspera que anhelamos y por la que muchos trabajamos día a día.

Recordando:

  • El salario mínimo por decreto, el efecto puede ser contraproducente en términos de empleo e inflación. Regresemos a lo básico: ¿cómo elevar la productividad?