Por Virginia Durán Campollo 

5 de agosto de 2014

Miraba lascivo su abultado miembro, presumiendo su virilidad. Rodeado de vinos y viandas carísimas,  contrastaba la vulgaridad de la acción. Su equipo cercano,  le festejaba. Se jactaba de a cuantos había “satisfecho”.  Los elegidos lo sabían  con precisión o lo intuían. Se ufanaba de su masculinidad como de su inteligencia. Atrás quedaban sus años de miseria y la falta de un hogar. Su extrema indigencia ya no le dolía  pues ahora tenía muchísimo dinero y era dueño de personas, bienes, tierras, conciencias. Era virrey de su estado y eso le daba mucho poder e impunidad. Sabía que nada era caro tratándose de dinero y con ello compraba favores, honores, títulos, seguidores, admiradores. *** Repartía el dinero en su caminar por los municipios más pobres de la región y los pobladores le bendecían. Los contribuyentes lo odiaban, pues sabían que ese capital era del erario público. El estado estaba en quiebra. Todo se usaba para los “intereses del gobernador” que entraba de lleno al mundo empresarial, invirtiendo en todo tipo de negocio que le dejará ganancias estratosféricas, pues el abuso de poder le daba las mejores contrataciones a su favor. Pedía el treinta por ciento de intereses, sobre el monto de lo comercializado. Los empresarios locales lo  rechazaban, maldecían pero temían. Nadie se atrevía a enfrentársele pues sabían- lo divulgaba con su prensa oficialista- sus nexos con el crimen organizado y de lo que era capaz “el gober”, si despertaban su furia. *** Despreciado por sus orígenes y elementales carencias del inicio,  el hombre había trabajado desde niño hasta su edad adulta ardua y denodadamente. No tenía sentimientos; ni familia, amigos, colegas. Era pragmatismo puro y eso le funcionó para escalar. En el ascenso tuvo que “apechugar de todo” hasta cargar la “maleta del jefe”. Pedir de comer para sobrevivir  y ropa para vestir. Miles de veces en la soledad, se limpió las lágrimas y juro y perjuro no volver a sufrir nunca por dinero y cuando lo tuvo se endioso tanto, que lo único que importaba era conservarlo y explotar al máximo sus cargos públicos, que protegía a través de negociaciones políticas y alianzas millonarias. Hoy por lo pronto era el dueño y señor de su estado y ni el propio presidente de la república  podía nada contra él. Tenía el poder absoluto y nadie le pedía cuentas. *** ¿Realidades o mitos? Así los juglares  oficiales, lo pregonan sea para intimidar o para crearle un aura de intimidación.  Los gobernantes, en su mayoría, se comportan como reyezuelos y  dejan  en la pobreza a sus gobernados, aplicando el miedo como forma de control.  Falta de toda moral, para enriquecerse de manera exorbitante y saquear  sin freno alguno. Usar el menguado erario público de cada lugar, para suscribir logros que no existen y hacernos creer, ofendiendo nuestra inteligencia, de beneficios inexistentes. El trastorno de la clase gobernante es ya imparable. La ciudadanía debe blindarse. Hay que buscar las formas. Así   no habrá ningún futuro promisorio para ella. *** Vengo de la Riviera Maya, en Quintana Roo, donde el bisoño gobernador Borges, se sabe que existe pero “no se le ve” según los lugareños. Que vive en la opulencia y que los suyo son los festines en yates y mansiones de la zona, en un dispendio vergonzoso. Que  no gobierna, no pudimos obtener el nombre del que sí, y que ha permitido que entren constructoras de Puebla, Guadalajara, el Distrito Federal y otras extranjeras para construir sin cuidado ni medida. Cancún está perdiendo no solo su aspecto original sino grandes extensiones de vegetación y zonas marinas por la construcción de hoteles y centros comerciales. El “niño gordo”, como le llaman, permite  que opere un sindicato de taxistas de la peor calaña, donde la delincuencia organizada tiene el mandato y les cobran 50 pesos diarios de cuota a todos los taxistas del estado, que forzosamente tienen que estar en esa institución.  No hay secuestros, ni levantones porque hay un pacto de no arruinar al turismo en el principal punto turístico  nacional. La basura por toneladas y en todas partes, así como la explotación de animales en extinción, sobre todo en la quinta avenida, para la foto. *** Que del Instituto del Transporte, nos aseguran, han salido hasta 20 autobuses para transportar a los “pobres explotados” de los 400 pueblos, a sus manifestaciones en el estado de Veracruz. ¿Apoyo gubernamental para estos vándalos?  Ampliaremos la información. *** Y para las agruras del mole…usted sabrá que tomar. Hasta la próxima.