Luis Ortiz Ramírez

13 de agosto del 2014

 

Durante esta semana el magisterio nacional está en cursos, en estos se está analizando parte de la Ley de servicio profesional docente. A muchos maestros, apenas les está cayendo el veinte. Se dan cuenta que la Reforma Educativa si les afecta. Se dan cuenta que la reforma educativa fue una estrategia maestra. Comienzan a comprender que el Estado uso a los medios de comunicación como punta de lanza para mancillar la reputación del magisterio nacional. El linchamiento a nivel nacional abonó el terreno para que gran parte de la sociedad se fuera con la finta. Los rapaces líderes magisteriales hicieron su parte, engañaron vilmente a sus huestes.

Hoy se tienen que tragar la píldora y pagar los platos rotos del SNTE nacional y sus satélites estatales. Sin embargo el SNTE no sale bien librado, el gobierno federal como una bestia bíblica simbólica quiere arrebatar el poder omnímodo que en algún momento disfrutaron los grandes jerarcas de la corrupción sindical. El SNTE ya no compone nada. Ya no propone, ya no hace cambios de adscripción, ya no hereda a sus deudos la plaza de sus jubilados, y los créditos de vivienda a partir de septiembre los adjudicara el ISSSTE, sin necesidad de ser sorteado o de estar rogando la venia de los líderes sindicales. Al SNTE solo le queda gastar sus últimas balas con sus familiares tratando de acomodarlos en lugares claves. Los líderes regionales, seguramente extrañaran las apoteósicas manifestaciones de pleitesía en donde no podía faltar el besamanos, los abrazos de oso y apretones de manos, las ridículas frases; “mi hermano, “mi sangre”, “lo que mande el señor”, etc.

Muchos incondicionales del poder, apenas se están despertando de la modorra, no comprenden todavía que esto fue una crónica de una muerte sindical anunciada. Piensan que su única tabla de salvación ante este naufragio es el ala protectora de los gobernadores en turno. Lo que muchos no saben es que algunos por abajo del agua deseaban zafarse de muchos sátrapas que no tenían “llenadera”; en cada elección las diputaciones plurinominales eran para el magisterio, sindicaturas, regidurías y en la Secretaria de Educación, al menos en la de Veracruz, las direcciones en educación básica todavía son para los alfiles del desfalleciente Equipo político, brazo ejecutor del mandón que coordina a los inclinados diputados del PRI.

Y es que resulta patético el papel que juega el SNTE en los eventos donde se requiere la presencia del actual “líder”, Juan Díaz de la Torre, este solo forma parte de la escenografía del evento, es un invitado de piedra que solo se conforma con mirar como los papeles principales los juega el titular de la SEP y los prominentes miembros del Instituto Nacional de Evaluación Educativa.

En los respectivos estados las tribus magisteriales disidentes buscan formar alianzas, se han dado cuenta que el gigante con pies de barro, herido de muerte se resiste a caer, las hachas de guerra no han sido enterradas. Además muchos que en otro tiempo eran incondicionales de las delicias del poder están dejando las filas del SNTE, algunos por conveniencia otro por desencanto, pero muchos maestros están buscando acomodo en sindicatos independientes que están en la lucha por conseguir su autonomía mediante su toma de nota que los libere completamente de los grilletes del gigante egoísta.

Lo que es un hecho es que los líderes sindicales de cada sección del SNTE saben que será muy difícil conseguir alguna prebenda política de parte de sus gobiernos locales. Durante muchos años era uso y costumbre que cada Secretario seccional llegara a la cámara de diputados por la vía plurinominal o a presidir el cabildo de algún municipio. Hoy la realidad los ha alcanzado. El gobierno federal no es amigo del SNTE. Los medios de comunicación más poderoso del país no quieren al SNTE. Hoy los empresarios están ocupando los asientos cercanos al presidente. El SNTE en lugar de ser el mejor aliado del gobierno federal se ha convertido en una gran piedra en el zapato del ejecutivo federal.

Y es que a pesar de los discursos de apertura y democracia sindical que están llevando los líderes magisteriales en sus “juntas de trabajo”, los maestros ya no les creen. Los auditorios ya no se llenan como antes, algunas reuniones de plano son cerradas y en la clandestinidad. Lo que no se debe de pasar de lado es que el SNTE no dará su brazo fácilmente a torcer, se defenderá con todo para no desaparecer. Y es que el SNTE no debe desaparecer, deben desaparecer, las malas mañas y los dañinos usos y costumbres que por años hicieron tanto daño a la educación de nuestro lastimado país. Además si es necesario fincar responsabilidades como a la maestra Elba Esther Gordillo se tendrá que hacer. Ya muchos nos sentaremos a ver cuántas cabezas rodaran al filo de la justicia de los diferentes estados que componen a este país que lucha por salir de la cloaca de la corrupción.