Por Mario Javier Sánchez de la  Torre.

4 de agosto de 2014

    Independientemente de que Veracruz parece que es la única entidad federativa de este país en donde “no pasa nada malo”, vivimos en el paraíso que nos heredó la fidelidad y todos, todos, todos somos muy, muy, muuuuyyy felices. Solamente hubo un minúsculo asuntillo que no se sabe sí se le salió de control, o simple y sencillamente nunca quiso controlar. Obviamente no por falta de capacidad, no. Pensar así sería inaudito. Sino porque simplemente y sencillamente así convenía a sus intereses.

    Me refiero como usted ya lo adivinó estimado lector: a la paupérrima economía estatal. Analizándola desde la macro, sí es que todavía hay algo de macroeconomía en Veracruz, hasta la devastada economía familiar. En otras palabras a la desaparición de la denominada y sufrida clase media, para que después de la dicha de la fidelidad, solamente haya quedado en estas tierras ex jacarando

sas: ricos y pobres. En donde por cierto hay muchos nuevos ricos, pero muy ricos, trabajadores de la fidelidad, que deben de aclarar de donde y porque en tan poco tiempo tanto dinero.

    Pero centrándonos en lo que a la mayoría de los que aquí habitamos nos interesa de sobremanera, porque además nos afecta en la misma proporción, que es el asunto de la economía familiar, todo parece indicar que aquí en el Estado de Veracruz no hay para donde hacerse, en otras palabras, no hay forma de solucionar la grave situación.

    Pues por una parte no hay forma de mejorar el empleo, simple y sencillamente porque empleo no hay y si trabaja usted por su cuenta, la escases del dinero es tal, que la demanda de productos y servicios también es escasa. Ahora que si usted es de los afortunados proveedores del gobierno del Estado, pues la cosa está peor, pues aunque le soliciten sus servicios o pidan algún tipo de material, mejor no lo surta, porque no se sabe para qué año se lo pagarán.

    Hablando al “chile”, o sea la neta, como se dice aquí en el país, la cuestión económica estatal está más mal, de lo que dice el gurú en economía del gobierno federal el señor Videgaray.

    Situación que ya desde el pasado mes de julio, exactamente cuando iniciaron las vacaciones de los escolares, se agudizó. Sería tan ocioso como las iniciativas que el gobernador envía al Congreso del Estado el preguntarnos por qué. Pues simple y sencillamente, porque después del periodo vacacional inicia el siguiente periodo escolar, con todo lo que ello implica: en las escuelas oficiales el pago que por mandato de no se sabe de quién se debe hacer, para que el pequeño que tiene el derecho que la Constitución le da de tener educación gratuita, tenga que pagar para poder ser inscrito. Más la cuota a la Asociación de Padres de Familia (excelente negocio que cobija la SEV), la compra de un uniforme (que no es obligatorio en las escuelas  oficiales) pero que si no lo lleva no puede entrar y la larga lista de útiles escolares. Más una lista de requerimientos que van desde papel para el WC, jergas, escobas, hojas blancas, cajas de gises, etc. Etc. Si le echamos números a los requisitos solicitados para una escuela oficial, en donde queda eso de que “en México la educación es gratuita” señor Gobernador, porque en Veracruz no. La próxima entrega abordaremos el tema de las escuelas particulares. Hasta el miércoles.

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