Por Luis Ortiz Ramírez

28 de agosto del 2014

 

inee

El Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, a través de la Unidad de Planeación, Coordinación y Comunicación Social del mismo Instituto, lanza a la comunidad magisterial el Comunicado de prensa No. 36. En éste se encuentran las Bases para la Formulación del Programa de Mediano Plazo para la Evaluación del Servicio Profesional Docente (2015-2017).

Se señala que únicamente el INEE y las autoridades educativas, serán los encargados que participarán, en el marco de sus competencias, en las evaluaciones de los procesos de ingreso, promoción, reconocimiento y permanencia en el Servicio Profesional Docente. En ningún apartado sugiere remotamente que los experimentados maestros sentistas, hábiles y experimentados en cochupos magisteriales, pueden meter su cuchara.

Y es que, con base en lo establecido en el artículo 7 fracción II de la Ley General del Servicio Profesional Docente (LGSPD) y el artículo 28 fracción II de la Ley del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (LINEE), en materia del Servicio Profesional Docente para la Educación Básica y Media Superior, el INEE tiene la atribución de definir, en coordinación con las autoridades educativas competentes, los programas anual y de mediano plazo, conforme a los cuales se llevarán a cabo los procesos de evaluación a que se refiere la Ley General del Servicio Profesional Docente.

El magisterio nacional, que se encontraba en la incertidumbre, encontrará las bases legales, conceptuales y de operación del Programa de Mediano Plazo del Servicio profesional Docente, que tienen la finalidad de establecer el piso institucional para el desglose programático que, tanto el Instituto Nacional de Evaluación Educativa, como la SEP, a través de la Coordinación Nacional del Servicio Profesional Docente, tendrán que realizar, en fecha próxima, de los procesos de evaluación para el ingreso, promoción, reconocimiento y permanencia en el servicio.

Llama la atención que los procesos de evaluación que se plantean en las Bases del Programa, enfatizan el carácter formativo de la evaluación para retroalimentar a las maestras y maestros, y sustentar sus trayectorias. En este sentido, la evaluación del desempeño considerará, con un enfoque comprensivo, las condiciones generales de la práctica docente, el entorno y las circunstancias culturales en las que se desarrolla. Los resultados de esta evaluación serán la base para la definición de rutas de fortalecimiento y mejora de la práctica pedagógica y del aprendizaje, buscando contribuir a la valoración social del docente y a la construcción de una educación de calidad con equidad.

Y es que no resulta equitativo evaluar a un docente de la Técnica 3 de Xalapa, con un docente de la Técnica 72, que se encuentra ubicada en una zona carente de servicios y donde la condición anímica y económica de los alumnos es totalmente diferente. No es comprensible en su totalidad el papel del evaluador, ya que según el parámetro, este juez magisterial podrá observar directamente al docente en su salón de clases; el evaluador también podrá entrevistar al docente y pedirle su portafolios de evidencias, tareas que ocasionalmente realizaban los jefes de enseñanza.

De manera que, conjuntar todas las informaciones y resultados de estas evaluaciones, permitirá la generación de recomendaciones, lineamientos y propuestas de intervención que las autoridades educativas, en el marco de sus competencias, deben atender y asegurar, con objeto de alcanzar y sostener un nivel satisfactorio de calidad educativa.

El documento también señala que la evaluación se suavizará al sugerir una oferta de formación y actualización docente.

Durante el ciclo 2014-2015, las autoridades educativas desarrollarán la evaluación del desempeño, vinculada a los procesos de promoción en la misma función, asignación de horas adicionales y reconocimiento en el servicio, así como la evaluación de los profesores de nuevo ingreso al servicio público. También, durante el ciclo 2015-2016, se desarrollarán actividades para seguir evaluando el desempeño docente con fines de permanencia en el servicio.

En todo se busca imponer los principios de objetividad, transparencia, justicia y legalidad de los procesos de evaluación, principios que lapidaron las autoridades estatales de la SEV, y los subdirectores del nivel básico que dependen de la ubre callejista del SNTE.