Por Mario Mijares

11 de agosto del 2014

1.- Ya es el colmo de la estupidez, el continuar de forma cotidiana escuchando y leyendo, el terminajo de “izquierdas” y “derechas”, refiriéndose a los partidos políticos e incluso al compromiso personal respecto a la preferencia política. Es necesario recordar, y quizás para algunos les sea nuevo el saber en dónde surgieron tales expresiones: las cuales se remiten a la Asamblea Legislativa en 1791 después de la Revolución Francesa, en donde los representantes con ideas y plataforma democrática, se acostumbraron a ocupar asientos ubicados a la izquierda de frente al presidente. Al centro de sentaban los carentes de programa político. Del mismo modo sucedió respecto a la derecha, pero éstos representaban a la “burguesía francesa” del momento, eso es todo. Tal como se puede leer y entender, estas acciones, en definitiva no exponen ni aclaran absolutamente nada. Wikipedia señala al respecto: “Se conoce como derecha al segmento del espectro político que acepta o promulga las diferencias sociales como algo secundario frente a la izquierda, que persigue una mayor igualdad o participación política. No existe una definición estricta de derecha ni de izquierda”.

Sin embargo, se utiliza el lenguaje de “izquierda” y “derecha”, con las variantes que cada individuo le apetece darles. Por tanto, estos dos términos (izquierda y derecha) sólo son parte de las herramientas ideológicas utilizadas por la corriente funcionalista, y se prestan para que la población poco ilustrada, no tenga idea de lo que se está discutiendo. Toda esa verborrea de “izquierda” y “derecha” es parecida al lenguaje que utilizó Mario Moreno “Cantinflas”, al tratar de calificar a los seguidores de la doctrina marxista, los llamaba “colorados” o “rojillos” (como si fueran tamales) pero esto tampoco aclaraba nada. Aunque por desdicha, hay seudointelectuales, que utilizan los enunciados de izquierda y derecha, para calificar a su atojo explícitas acciones de las organizaciones políticas. Sin embargo, estos términos carecen de un sustento teórico, por tanto, no define nada al utilizarlos, sobre todo, que lo hacen de manera desmedida, debido a su incapacidad de explicar la realidad política.

2.- Un ejemplo de esta curiosa torpeza, la leí de manera detenida en el artículo de Julio Hernández López, La Jornada, (jueves 7/8/2014, p.4) con el título: “Izquierda derrotada”. Julio con este tipo de artículos, por desgracia, cada día se parece más a Denise Eugenia Dresser, (no en lo guapa) académica, periodista, politóloga nada menos que del ITAM, la cual siempre critica a todo lo que se mueve, sin apalear a un compromiso político claro ¡Ten cuidado Julio! Es a partir de estos elementos, como de manera constante se manosea todo compromiso, sobre todo, cuando Julio habló de “la incapacidad de la izquierda electoral, para lograr ciertas mejoras o conquistas y detener la epidemia reformista de Enrique Peña Nieto”.

3.- El inconveniente de estas críticas de banqueta, es que por desgracia esto logra penetrar en el “coco” de los habitantes de este país, y entonces ya no hay forma de que la población en general, pueda identificar una lucha constante y comprometida, por ejemplo como la que viene realizando Andrés Manuel López Obrador, con tales escritos manipulados es muy sencillo descalificarlo. Son pocos los periodistas e intelectuales que entienden lo que es el momento histórico que se vive en México. La crítica en el artículo, dice que no hay protesta por la  privatización energética, pero no podría pensar ahora una respuesta rabiosa de AMLO, ante lo que está sucediendo con PEMEX y CFE, en caso de que lo llegará hacer, entonces los medios ideológicos emprenderían un terrible golpeteo de forma colérica, sin que el pueblo mexicano lograra hacer frente a tales ataques, las mayorías analfabetas siempre han dejado solo a AMLO.  Los más felices de esta confusión propagandística, y me refiero a la de atacar a eso que llaman “izquierda y derecha”, son los del Partido Revolucionario Institucional (PRI) así como al presidente de México, los cuales como ave fénix, dejan que el mismo pueblo devoré al mismo pueblo, con armas que los intelectuales y medios les facilitan.  

Si lo jóvenes de MORENA, continúan autocalificándose como “partido de izquierda”, se están haciendo un daño terrible, y sobre todo facilitándole a sus enemigos para pitorrearse o contratacar a esa gran organización política. Para clasificar a los actuales partidos en México serían; el Partido Acción Nacional (PAN) debidos a su origen, plataforma política y proyecto, es una organización oligarca: el Partido de la Revolución Democrática (PRD), desde su salida es de esencia democrática, de ahí, su terrible desgobierno y tribus traidoras: el PRI, por su reciente metamorfosis es un partido oligarca: el Movimiento de Regeneración Nacional, por sus principios y objetivo de rescatar el Pacto Político de 1917, es un partido republicano. Los tres primeros partidos no apalean al proyecto de Nación, que bien podría tener MORENA, en caso de que éste no se empiece a contaminar.