Desempleo

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Por Édgar Ávila

Xalapa, Ver. 06 de Ago. (SPI).- La economía veracruzana está afectada por  inseguridad y violencia; así como por una baja inversión privada y poca inversión pública, concentrada en el gobierno federal, aseguró el investigador de la Universidad Veracruzana (UV), Rafael Arias Hernández.

“Con disminuida y mínima obra pública, con todo esto y más, Veracruz alcanza su segundo trimestre consecutivo con decrecimiento económico, esto es con crecimiento  negativo”, afirmó.

El integrante del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la UV, afirmó que el estado próspero  padece desaceleración, estancamiento, contracción y hasta recesión.

“Imparable, la economía veracruzana en la misma ruta no va  hacia adelante, más bien va para atrás.  Resultados obvios o consecuencias inocultables.  Hambre y pobreza crecientes, con programas asistenciales y de desarrollo social en aumento”, expresó.

El economista se preguntó cuál prosperidad  y cuáles finanzas públicas sanas, positivas, equilibradas,  fuertes, superavitarias, resistentes y blindadas.

“En la realidad real, a  todos adeudan. Preciso recordarles que es su obligación informar puntualmente del total de deuda pública, no sólo de una parte.  Vox populi, pobres  veracruzanos,  obligados a  entrarle al sistema de paguitos, de a cómo no,  el diezmo nuestro de cada día, dánoslo hoy y se te pagará mañana”, manifestó.

Destacó que según el Indicador Trimestral de Actividad Económica Estatal (ITAEE), del INEGI, de enero-marzo de 2014, con  (-0.7 %), Veracruz ya es el tercer peor lugar nacional, en decrecimiento económico.

Por lo pronto sólo superado por Campeche  en penúltimo con (-1.1); y por el último lugar compartido, en el que  están Sinaloa, Baja California y Morelos, con (-1.6).

“Entidad con fuentes de trabajo insuficientes, con pocos empleos nuevos, mal remunerados y limitadas prestaciones. Abundancia de desempleados, informales, subempleados, y dependientes”, dijo.

Indicó que en la entidad, de muchas formas, ya se viven y padecen los efectos de  una recesión, de una persistente caída de la economía.

“Lo preocupante de la situación es que amenaza con empeorar; y lo asombroso, es que ante una alerta de riesgo, ante el peligro inminente o padeciéndose efectos negativos, se continúe con el mismo discurso  e igual práctica oficial, del “no pasa nada y todo va bien”, lamentó.