“Presidir el Congreso de la Unión no inhibe criticar al gobierno”, dice en una declaración el dirigente nacional del PRD, Jesús Zambrano, descubriendo subliminalmente que para presidir ambas cámaras legisladoras contaron con la anuencia del gobierno de la república. En México sabemos que esa situación no pudo haberse dado sin previo acuerdo con el gobierno o, al menos, evitando el veto del presidente de la república. Pero Zambrano quiere vestirse de muy autónomo en un caso en el que el uso político está muy visto. Silvano Aureoles y Miguel Barbosa presiden las Cámaras de diputados y de senadores, respectivamente, porque mediaron negociaciones con el gobierno de Peña Nieto y este lo autorizó, aunque lo nieguen.