Desde el 2010, cuando se cerró el reclusorio Allende de la ciudad de Veracruz, se ofreció la construcción del penal La esperanza, en el municipio de Medellín, convertido ya en una obra transexenal. La “genial” ocurrencia del anterior gobernador por convertir al ex reclusorio en un set cinematográfico tiene en duro aprieto al gobierno actual, que está obligado a, por lo menos, construir las salas para los juicios orales a más tardar para el 1 de enero de 2016, fecha en que entrará en vigor en todo el país el nuevo sistema penal acusatorio, con los juicios orales como nuevo formato. Por increíble que parezca el distrito judicial del puerto de Veracruz carece de reclusorio y salas para juicios orales, este asunto está convertido en otro expediente sobre el cual el tiempo comenzará a ser factor de presión.