Por Rubén Ricaño Escobar

18 de agosto del 2014

Hoy inicia un nuevo ciclo escolar, la niñez y juventud de Veracruz ha regresado a las aulas, son un millón 686 mil 459 alumnos de Educación Básica en 21 mil 779 escuelas de la entidad, según las cifras oficiales que se leen en la página oficial de la Secretaría de Educación, y uno se imagina a esa cantidad de seres humanos, es una inmensa muchedumbre de personas, de sueños, ilusiones y esperanzas, multiplicadas por el afán de millones de padres de familia que los envían a la escuela a aprender, a recibir educación, a ser mejores. Todo inicio, como lo es el ciclo escolar 2014-2015, es una oportunidad de reflexionar, de evaluar lo que hemos logrado y lo que no se logró, es una valiosa oportunidad de trazar metas, de corregir errores y potenciar aciertos.

Todos los que estamos inmersos en el proceso educativo de Veracruz, debemos detenernos un momento y reflexionar, y cuando digo todos los que estamos inmersos en esta área estratégica del desarrollo nacional que es la educación, no solo me refiero a los maestros, a los directivos, al personal administrativo y de apoyo, me refiero también a los padres de familia. Esta reflexión debe ser profunda y seria, pues la educación se trata de hacer mejores personas y esas personas son precisamente nuestros hijos e hijas, nuestros alumnos; pienso en el momento en que un padre de familia lleva por primera vez a sus hijos a la escuela, es uno de los actos más importantes en la vida, no es cosa trivial, por el contrario es un acto de gran trascendencia y confianza, porque los padres están poniendo en manos de los maestros lo que más aman en la vida, a sus hijos, este es un acto de profundo amor y confianza porque están depositando en las manos del maestro lo más grande que tienen, la razón de ser de todo padre, de ahí la gran responsabilidad de ser maestro, de ahí el enorme compromiso del magisterio, es un compromiso nacional, recibir en las aulas al niño y a la niña novel para construir a las mujeres y hombres del mañana, cuando se piensa en eso adquiere vigencia el pensamiento de un gran gobernador de Veracruz, Don Heriberto Jara Corona que además fue uno de los redactores del Artículo Tercero de aquél constituyente de Querétaro, “Nadie mejor que un maestro para hacer un trabajo en tres dimensiones, alto, grande y profundo” y es verdad, forjar personas, educarlas no es tarea sencilla, requiere preparación, entrega y pasión, y en la inmensa mayoría de los casos es así.

El magisterio trabajó arduamente durante el receso escolar, se reunió en academia en más de una ocasión, trabajaron en los Consejos Técnicos Escolares que se han convertido en importantes espacios de pensamiento creativo en los cuales reflexionan, aportan, analizan, planean y democráticamente eligen una ruta de mejora para la educación que cada escuela imparte. Los maestros trabajaron en la planeación de este ciclo escolar para poder dar sus clases con mayor eficacia. Las escuelas que tuvieron los medios a su alcance realizaron trabajos de mantenimiento y limpieza de los espacios en que los hijos de usted toman clases; en el magisterio, como todo en la vida, hay bueno y no tan bueno, pero créame que la abrumadora mayoría de las maestras y maestros son personas profesionalizadas que aman lo que hacen, que creen en el valor de su trabajo y se entregan con esmero y pasión a la tarea de hacer mejores a los demás, por eso lamentamos mucho cuando de manera irresponsable y poco ética se quiere formar una imagen equivocada del maestro ante la opinión pública, es bajo y mezquino generalizar porque son más las maestras y maestros que trabajan todos los días para educar en toda la extensión de la palabra.

Que el magisterio ha tenido que salir a tomar la calle en Veracruz, cierto, pobre de aquél país que tenga un cuerpo magisterial callado, sometido y conforme, porque si no es la conciencia libre y preparada de un maestro la que se levante a protestar por las injusticias y excesos cometidos por malos gobernantes entonces ¿Quién lo hará? Protestar y manifestarse es un derecho de toda persona que se precie de ser libre, solo en los regímenes de corte autoritario se obliga a la gente a callar y humillarse ¿Qué puede esperar este país si a la niñez se le educa sin conciencia social? Por eso las maestras y los maestros son agentes del cambio, son forjadores de conciencias libres capaces de decidir su propio destino. Es grande la tarea del magisterio, México necesita de mujeres y hombres capaces de enfrentar los grandes desafíos del siglo XXI, necesita de gente preparada, culta, competitiva y reflexiva.

La vida es una competencia, nuestros hijos necesitan todo el apoyo de los padres y los padres también deben apoyar a los maestros en su tarea de educar, juntos padres y maestros tenemos el sagrado deber de construir mujeres y hombres de bien, que generen pensamientos, conocimiento y produzcan, necesitamos producir para ser competitivos, pero también debemos construir todos los días un México más culto, más justo y más sano. Ha iniciado un nuevo ciclo escolar, en nuestras manos está la mayor riqueza, hagamos cada quién nuestra labor educativa con amor y entrega; la escuela es el segundo hogar y el hogar es la primera escuela. Entonces tenemos un privilegio y al mismo tiempo una responsabilidad, educar a las nuevas generaciones de mexicanos para desterrar de la patria amada los flagelos de la pobreza, el hambre, la injusticia y la falta de oportunidades. Padres y maestros eduquemos consientes de que somos los grandes transformadores sociales que forjaremos a la nueva generación de mexicanos que desterrará de esta amada tierra y para siempre al mayor mal que padecemos los mexicanos, los malos gobiernos.para desterrar de la patria amada los flagelos de la pobreza, el hambre, la injusticia y la falta de oportunidades.
icanos para desterrar de la patria amada los flagelos de la pobreza, el hambre, la injusticia y la falta de oportunidades.
Eduquemos conscientes de que somos los transformadores sociales que forjaremos a la nueva generación de mexicanos que desterrará de esta amada tierra el mayor mal que que padecemos, los malos gobiernos.

icanos para desterrar de la patria amada los flagelos de la pobreza, el hambre, la injusticia y la falta de oportunidades.
Eduquemos conscientes de que somos los transformadores sociales que forjaremos a la nueva generación de mexicanos que desterrará de esta amada tierra el mayor mal que que padecemos, los malos gobiernos.

Comentarios a rubenricano@nullcmdmexico.org y @rubenricano