Por Silvia Núñez Hernández

04 de agosto del 2014

 

El estado de Veracruz, se ha distinguido como una de las entidades donde el periodismo es considerado como uno de los quehaceres más peligrosos. Actualmente existen 10 asesinatos de periodistas en menos de cuatro años –periodo de Javier Duarte de Ochoa- donde una de las características predominantes de diversas agresiones y asesinatos en contra de los comunicadores, es que todos, están cobijados bajo el manto de la impunidad.

 

Como resultado de la falta de eficiencia del sistema de seguridad en el estado  -desde el periodo Sergio López Esquer cuando fungía como titular de la SSP- hasta el ahora actual secretario, Arturo Bermúdez Zurita, el índice delincuencial se ha ido a la alza y sobre todo, se ha utilizado el sistema judicial para amedrentar, hostigar y perpetrar imperdonables acciones en contra de los “periodistas incomodos” quienes su único delito es atreverse a criticar a la administración del gobierno de Javier Duarte de Ochoa.

 

Los cobardes actos en contra del periodismo veracruzano han transitado por varias etapas. Primero se inició con asesinatos, los cuales no han sido esclarecidos por parte del gobierno estatal. Ahora el estado utiliza el poder para castigar a quienes señalan la falta de obras, del alza de la inseguridad, del desempleo, etc.

 

Con los casos de las colegas periodistas, María Josefina Gamboa Torales –actualmente presa política- y Claudia Guerrero Martínez –hostigada por los manipulados integrantes de los 400 Pueblos- ambas sufren en carne propia los embates del gobierno de Javier Duarte de Ochoa. Su único delito es mantener una línea crítica. El ejecutivo estatal se ha llenado de ira a tal grado, que ya perdió el control absoluto de sus acciones. No le interesa verse como un represor a nivel nacional e internacional, eso al parecer lo tienen sin cuidado.  

 

El problema que no ha logrado prever Duarte en caso de Maryjose Gamboa, es que si antes era lectura obligada para muchos, con su encarcelamiento, la fama de la periodista ha logrado trascender a niveles realmente elevados. Personas que no la conocían –porque en muchas ocasiones me lo han externado- ahora desesperadamente buscan comprar el periódico diariamente para leer su columna recién bautizada como “Desde el Penal” antes “Al Aire”. Podemos advertir que al gobierno del estado, le ha salido como vulgarmente se dice: “El tiro por la culata” y en vez de perjudicarla le ha incrementado su número de lectores.

 

Afortunadamente el tema de la columnista ya será tratado por las instancias federales, donde se espera se haga una revisión minuciosa por parte del juez encargado y advierta sobre las diversas vejaciones al “debido proceso” al que fue víctima la periodista por parte del Ministerio Público a cargo, como también el hostigamiento a la que está siendo objeto por parte de los custodios  del “Penalito”.  El problema es que Duarte no ha podido callarla y conociendo ya el material de lo que está hecha María Josefina Gamboa Torales, sabemos que no se cesará en la idea de evidenciar su proceder e intolerancia, como también el raquítico sistema penitenciario.

 

Definitivamente la valentía y congruencia de parte de la periodista es evidentemente respaldada por su familia, por sus amigos, por los pocos colegas periodistas que han demostrado su solidaridad con su pluma y sobre todo, con todos y cada uno de los ciudadanos que la han apoyado a través de las redes sociales y que han soportado los fuertes rayos de sol a las afueras del “Penalito” esperando una oportunidad para poder estrechar su mano en los días de visita.

 

Dudamos mucho que si en su lugar un “próspero” –del gobierno o periodista- sabría que es sentir el cariño de la gente, ganado a pulso por su ejercicio periodístico. Claro, dirán que ellos ni pisarían la cárcel pues contarían con la protección gubernamental hagan lo que hagan –pues la corrupción prevaleciente en el sistema judicial, los protegerá-. Pero si echamos a volar nuestra “inocente imaginación” le podemos asegurar que jamás podrán conocer que es un verdadero apoyo social. Saben que la ciudadanía los identifica como corruptos y los repudia.

 

“No se calla la verdad, matando periodistas”

 

Los nombres de los colegas periodistas asesinados, son por más conocidos por todos los veracruzanos, pero al parecer, quien no los tiene bien ubicado es el actual procurador General de Justicia en el estado, Luis Ángel Bravo Contreras, el cual no ha podido otorgar avances en cada uno de ellos.

 

Para refrescarle la memoria, le dejaremos aquí como “perdidillo” un breve recordatorio –con fechas- sobre nuestros colegas asesinados en la administración de Javier Duarte de Ochoa:

 

Noel López Olguín

 

El 8 de marzo del 2011, por la mañana, Noé, de 45 años de edad, estaba desayunando en su casa -ubicada en la colonia Rafael Murillo Vidal, en Jáltipan, Veracruz- cuando recibió una llamada telefónica. Hizo un alto en la comida, contestó el teléfono, intercambio un par de palabras y colgó. Entonces se dirigió a su esposa y le dijo que haría un par de diligencias rumbo a Soteapan y que volvería para la tarde. Nunca más regresó. Él era reportero de Noticias de Acayucan.

 

Al otro día de su desaparición, el 9 de marzo, el automóvil Nissan tipo Tsuru del reportero fue encontrado abandonado en la carretera de Soteapan, sin ninguna señal que permitiese conocer lo sucedido. Sería hasta el 1 de junio del 2011 -tres meses después de haber desaparecido-, que su cuerpo sería localizado en una fosa clandestina, en el ejido Malacate, en el municipio de Chinameca, al sur de Veracruz.

http://nuestraaparenterendicion.com/

 

Miguel Ángel López Velasco

 

La madrugada del lunes 20 de junio del 2011, el columnista del rotativo Notiver, fue asesinado en el interior de su domicilio. Autor del espacio “Va de Nuez” -el cual firmaba con seudónimo “Milo Vela”- fue acribillado de la forma más cobarde y ruin. En esa trágica madrugada, luego del testimonio de una testigo que logró esconderse en una lavadora, describió que un  grupo de hombres fuertemente armados ingresaron al domicilio del periodista, ubicada en la colonia Formando Hogar, donde asesinaron a sangre fría a todos los integrantes de esa familia.

 

Este lamentable hecho, cimbró indudablemente a quienes se dedicaban a ejercer el periodismo en Veracruz, pero también, Milo Vela fue el primer caso de un colega al cual le fue pisoteada su memoria cuando padeció una campaña de desprestigio por parte del gobierno de Javier Duarte de Ochoa, donde se manejó la versión a través de los medios de información controlados por el estado, que al comunicador había sido asesinado por su vínculo con el crimen organizado y el narcotráfico.

 

Derivado de la situación que perduraba para los dos hijos que lograron salvarse de tan atroz hecho –por estar casados y vivir en otro domicilio- estos tuvieron que salir del país para refugiarse en Estados Unidos por las amenazas a las que estaban siendo objeto.

 

Misael López Solana

 

Asesinado junto con su padre, el columnista, Milo Vela y su madre, el 20 de junio del 2011. A tres años de tan lamentables hechos, el gobierno de Javier Duarte de Ochoa ha empantanado las líneas de investigación, originando que el asesinato perpetrado por un comando armado –el cual irrumpió en el domicilio sorpresivamente cuando estos dormían- quede en la impunidad.

 

Yolanda Ordaz de la Cruz

 

Reportera de la fuente policíaca del rotativo del Notiver, su restos fueron localizados el 24 de junio del 2011 con señales de una escalofriante tortura y desmembramiento de su cuerpo, el cual fue metido a una bolsa negra y arrojado en la calle Habaneras del fraccionamiento Jardines de Virginia del municipio de Boca del Río –atrás del periódico Imagen del Golfo- con un cartel donde supuestamente era firmado por el crimen organizado. Luego de haber sido reportada su desaparición por sus familiares -desde 48 horas antes- al final la periodista fue alcanzada por la inseguridad imperante en estado.

 

El supuesto mensaje encontrado junto con la humanidad de la comunicadora, nuevamente, le dio la oportunidad al gobierno estatal de ejecutar una campaña imperiosa en su contra, con finalidad de fabricarle a la reportera la versión que esta fungía como enlace de prensa del crimen organizado. Dicha situación les ha permitido a las autoridades no esclarecer su asesinato.

 

Es importante recordar que la periodista de la fuente policíaca, un día después del asesinato de Milo Vela y su familia, cuestionó al ese entonces procurador General de Justicia, Reynaldo Gaudencio Escobar Pérez,  de su tibieza para dar con el paradero de los asesinos del columnista. Cuatro días después, fue asesinada.

 

Regina Martínez

 

A 10 meses del último asesinato que se perpetró en contra de los  tres periodistas y el fotógrafo del periódico Notiver; el 28 de abril del 2012, la noticia del homicidio de la corresponsal de la revista Proceso volvió a colapsar a la prensa veracruzana. Asesinada y torturada en el interior de su domicilio el cual se estaba ubicado en la ciudad capital, originó que la prensa nacional alertara sobre la situación que se estaba originando en el estado de Veracruz bajo la tutela de Javier Duarte de Ochoa.

 

No era para menos, el caos se propiciaba por el hecho de que Regina Martínez era considerada por el gremio periodístico y por los lectores de la revista semanal, una de las plumas críticas que pudiera tener el estado. Sus reportajes reflejaban la falta de conducción gubernamental, acto que la puso en la mira de quien o quienes pudieron verse afectados por sus investigaciones.

 

Hasta el día de hoy, la impunidad se ha mantenido a la alza originando el caso de Martínez Pérez se encuentre rezagado en la PGJV, la cual al parecer no les interesa mostrar avances de su asesinato.

 

Guillermo Luna Varela, Gabriel Huge Córdova y Esteban Rodríguez El 03 de mayo del 2012 junto con Irasema Becerra pareja sentimental de Luna Varela- fueron localizados en un canal de aguas negras mejor conocido como “El Canal de la Zamorana” donde yacían en cuatro bolsas negras, sus cuerpos desmembrados y con signos de tortura. Huge Córdoba fue el fotógrafo de la periodista, Yolanda Ordaz de la Cruz, la cual después de su muerte, huyó del estado por las amenazas vertidas en su contra y luego de un año aproximado de auto exilio, decidió regresar al estado, encontrando su muerte. El caso está más que empantanado y no se tiene para cuando se resolverá. 

 

Víctor Manuel Báez Chino A tan sólo un mes de los asesinatos de los fotógrafos en el municipio de Veracruz, el 13 de junio del 2012, fue localizada una bolsa negra en la ciudad de Xalapa –en la calle Úrsulo Galván por la parte trasera del Diario de Xalapa- el cuerpo desmembrado del periodista. La entonces vocera oficial del gobierno del estado, María Georgina Colío Domínguez, mantuvo una postura reservada sobre los hechos, pese a que se le sabía la gran amistad que mantenía con colega periodista asesinado.

 

Gregorio Jiménez de la Cruz

 

Periodista y fotógrafo de la fuente policíaca del medio informativo Notisur del municipio de Coatzacoalcos, fue reportado por su familia como desaparecido desde el 05 de febrero del 2014 y localizado muerto en una fosa clandestina en el municipio de Las Choapas hasta el 11 del mismo mes.

 

A diferencia de los nueve periodistas asesinados, en el caso del comunicador de la zona sur, existió una imperiosa campaña a través de las redes sociales la cual pretendía su pronta localización. El caso, tomó un alarmante seguimiento tanto de medios nacionales como internacionales, así como también, por parte de organizaciones civiles que atrajeron el tema, manifestando su posicionamiento.

 

El gobierno de Javier Duarte de Ochoa, se evocó a pretender minimizar el caso al advertir sobre un supuesto problema entre una cantinera de la zona con el periodista, pero sus colegas en la zona sur advierten que este fue asesinado derivado de su ejercicio periodístico.

 

En el estado, desde el ingreso de Javier Duarte de Ochoa, se ha caracterizado por ser un gobierno represor, intolerante y demagogo. Los periodistas incomodos, han tenido que padecer una abusiva actitud por parte del ejecutivo estatal y de su gabinete, quienes no han podido tolerar las críticas ejercidas en el pleno uso de la libertad de expresión. Hasta el momento los asesinatos de los compañeros periodistas, mantienen algo en común, que es la impunidad.

 

Un gobierno pueril, que mantiene su intolerancia absoluta en contra “periodistas incómodos” -la forma como son considerados por parte  del sistema- quienes utilizan las armas más aterradoras para el gobierno de Javier Duarte: Papel y pluma.

 

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