No es para alegrarse, pero como están las administraciones municipales de precarias no conviene concertar nueva deuda con el cuento de hacer infraestructura, porque la amarga experiencia ha enseñado que la mayor parte del recurso así adquirido no se destina para obras de beneficio social, sino para gastos suntuarios y a pagar deuda, cuando no se lo llevan a destinos patrimonialistas. Informa la diputada presidenta de la Comisión de Hacienda que, por lo menos, 72 de los 212 ayuntamientos no podrán contratar créditos con Banobras debido a su elevado endeudamiento o porque no tiene proyectos de obra. Está fresco en la memoria colectiva que cuando se indujo a los ayuntamientos a bursatilizar su 20% del impuesto a la tenencia de automóviles los ayuntamientos que se abstuvieron de hacerlo se salvaron de endeudar a su municipio pues los que cayeron en el garlito no recibieron el dinero que les correspondía.