Por Danner González

18 de agosto del 2014

 

El año próximo va a cumplirse el plazo fijado para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio, uno de los cuales es la reducción de la pobreza. Los resultados en nuestro país, a un año de cumplirse dicho plazo, no son optimistas. El informe del Consejo Nacional de Evaluación de la Política del Desarrollo Social (CONEVAL) publicado el año pasado bajo el título de “Medición de la pobreza en México y en las Entidades Federativas 2012” señaló que el número de personas en condición de pobreza en el país aumentó: en el año 2010 había 52 millones 813 mil pobres, pero para el año 2012 se registraron 53 millones 349 mil 900 personas en situación de pobreza.[1] Es decir, con el retorno del PRI a la Presidencia de la República, la pobreza en México no sólo no disminuye sino que se acrecienta.

 

            El citado informe refiere además que Veracruz es la segunda entidad, sólo detrás del Estado de México, con el mayor número de personas en condición de pobreza, contabilizándose para 2012, 4 millones 480 mil veracruzanos viviendo en condiciones de pobreza y marginalidad. Si a ello sumamos 1 millón 122 mil veracruzanos que se encuentran en pobreza extrema, el panorama para las próximas generaciones en la entidad, no es nada prometedor.

 

            La pobreza es un factor determinante para explicar la grave crisis de seguridad que enfrenta nuestro estado. Los altos índices de inseguridad y violencia que reporta Veracruz no son casuales sino causales. De los 216 municipios más violentos e inseguros del país, 15 son veracruzanos: Pánuco (lugar 64)[2], Martínez de la Torre (93), Boca del Río (110), Veracruz (115), Coatzacoalcos (118), Minatitlán (135), Cosoleacaque (156), Poza Rica de Hidalgo (160), Álamo Temapache (175), Tuxpan (177), Papantla (188), Orizaba (201), Xalapa (202), Córdoba (207), San Andrés Tuxtla (211) y Tantoyuca (214).[3] En la mayoría de estos municipios los índices de pobreza son elevados. La pobreza es directamente proporcional a la inseguridad y violencia que castiga al territorio veracruzano.

 

            Si a lo anterior sumamos la enorme deuda pública estatal, la incapacidad gubernamental para generar empleos, el nulo crecimiento económico y el lamentable desempeño del gobierno en el combate a la inseguridad y a la pobreza, el resultado es un Estado que, de seguir en las condiciones actuales en que se encuentra, no solo no crecerá, sino que negará a sus ciudadanos las mínimas condiciones de vida digna, mientras aumentan y se propagan los “riesgos sociales emergentes relacionados con la desintegración social y familiar, la explosión del crimen organizado y la crisis de expectativas de amplios sectores de la población”[4]. El resultado: ningún futuro promisorio para las próximas generaciones.

 

            Un Estado que no es capaz de garantizar la seguridad y el bienestar social de sus habitantes es un Estado que falla en su deber primordial para con los ciudadanos. De nada sirve la retórica vacía o las cifras maquilladas. De nada sirve que el gobierno se obstine en decirnos que en Veracruz no pasa nada, que todo está bajo control. Pobreza, marginación y desigualdad social inciden también directamente en ámbitos como la salud, la educación y la calidad de vida. Si las autoridades no entienden o no dimensionan que es urgente resolver el problema de la pobreza, si siguen guiados por su ceguera política y por su sordera ideológica, entonces los ciudadanos les tenemos que enmendar la plana. Que no se nos olvide en 2015. Tendremos allí la oportunidad de comenzar a modificar, a golpe de votos, lo que está mal, lo que nos lastima y lo que nos impide crecer como Estado y como Nación. Los pueblos no tienen los gobiernos que se merecen. Pero tampoco tenemos por qué seguirlos padeciendo.

[1] Medición de la pobreza en México y en las Entidades Federativas 2012. Consejo Nacional de la Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), México, 29 de julio de 2013, p. 30.

[2] Consigno en adelante sólo el número que ocupa cada municipio en dicha lista.

[3]Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y Justicia Penal A.C., “La violencia en los municipios y las entidades federativas en México 2013”, p. 18 a 24.

[4] Ver “Pobreza, desigualdad y riesgos sociales emergentes”, en México frente a la crisis. Hacia un nuevo curso de desarrollo. UNAM, M    Un Estado que no es capaz de garantizar la seguridad y el bienestar social de sus habitantes es un Estado que falla en su stadoéxico, 2010, p. 68.