A no pocos alcaldes gusta el juego de la “bolita”, la esconden y luego la dejan a ver si la encuentran. El caso de Omealca es proverbial; el anterior presidente municipal solicitó un crédito bancario de 2.9 millones de pesos que se destinarían al mantenimiento y reparación del alumbrado público de ese municipio. Pero ahora el Orfis lo requiere para que explique en donde quedó ese dinero, pues el alcalde en funciones reporta que el alumbrado no presenta ninguna constancia de haber sido arreglado; en cambio, lo real es la cantidad que mensualmente tiene que pagar el erario de Omealca al banco para amortizar el referido préstamo. Como este abundan los casos, todo es cuestión de escarbarle un poquito.