De un informante de Maruchi Bravo:

“Javier Duarte de Ochoa fue invitado, cordial pero firmemente, por un miembro del Estado Mayor Presidencial a que ocupara el asiento trasero de la camioneta que el martes por la tarde condujo el presidente Peña Nieto, luego de que este invitara a Sergio “Checo” Perez, a que le acompañara para que le dijera qué le parecía el libramiento de Coatepec.

“El que dice gobernar a la entidad ya iba muy campechano a abordar la camioneta, cuando un miembro del EMP le dijo “señor gobernador, por FAVOR, suba al asiento trasero”. Duarte se desconcertó y hasta la sonrisa se le borró, pensó que era una equivocación e intentó subir, y el militar, con firmeza, le tendió el brazo y le dijo “usted va atrás”, y cuando vio que el Ejecutivo federal preguntó por “Checo” Pérez para que le acompañara en el asiento delantero, no le quedó más remedio que obedecer y subir al asiento trasero.

“El bochorno fue para Duarte, acostumbrado a hacer su capricho y su voluntad. Por eso en las fotos enviadas por Presidencia, aparece en la semipenumbra asomándose desesperadamente para que le vean sonriente en el asiento trasero, y vaya que la “prensa amiga” que reprodujo la foto hizo esfuerzos denodados para aclarar lo más que pudo la gráfica, a grado tal que prácticamente apareció sin contraste, con tal de que Duarte se viera como “colado” en el asiento trasero”.

¡Chi lo sa!

 

P. D.- Los columnistas amigos van a interpretar esto como que Duarte tiene tanto poder que el propio Presidente muere por servirle de chofer, y por si fuera poco, contrata a un piloto de Fórmula 1 para mayor seguridad del mandatario.