Por Martín Quitano Martínez

5 de agosto de 2014

“Hay gente que adora la plata y se mete en la política,

si adora tanto la plata que se meta en el comercio, en la industria,                                    

que haga lo que quiera, no es pecado,

 pero la política es para servirle a la gente”.

José Múgica

Presidente de Uruguay

 

Ignorancia, incompetencia, impunidad.

 

Las referencias del viejo PRI, del de siempre, son tan presentes que confrontan el discurso que los cuadros directivos nacionales y estatales se han ocupado de declarar como rebasado, argumentando que han cambiado  porque hoy por hoy se tiene un instituto político moderno y democrático. La realidad diaria les enjuaga las mentiras, las demagógicas presentaciones.

 

El ADN priista contiene instrucciones genéticas tan profundas que no pueden revertirse, pese a los cambios de una sociedad que en la construcción de su democracia tiene como obligación superar las taras y malformaciones que esas instrucciones genéticas han establecido en el conjunto.

 

Las manifestaciones que se escuchan y  observan de los actores de un partido con vocación antidemocrática, advierten la profundización de esas conductas arropadas en la impunidad; podemos pasar de la visión gritona del carro completo del dirigente nacional al analfabetismo directivo de la dirigente estatal veracruzana, hasta la infamante actitud del ex presidente en el D.F con las acciones corruptoras de su vida diaria.

 

El cuadro lo completan los cínicos comportamientos de muchos de sus militantes en espacios de representación que pasan de la ignorancia y la incompetencia a la omisión de la ley, de la desfachatez al despotismo y la ilegalidad. Sirva de muestra en la entidad veracruzana el comportamiento del munícipe Coatepecano que sin más recato que su visión, no respeta ni reconoce que su militancia partidaria debe estar  separada de  sus quehaceres como edil, que su comportamiento público e incluso partidario  debe enmarcarse en un apego a la ley que parece quedarle muy lejana.

 

Es de risa escuchar desde su inopia, justificar las visiones y hechos antidemocráticos de una ingenuidad y complicidad alarmante al asumir que es lo correcto, ya que sin más se atreve a decir que el presidente de su comité municipal partidario lo decidirán o el gobernador o la presidenta de su partido estatal como le tocó a él hace poco tiempo. La imposición como normalidad, y ada más.ç

 

La falta de conocimiento de los marcos legales y responsabilidades públicas o su ofensivo desdén de ellos, es el continuo de una clase política tan solo sujeta de sus apetencias personales y de grupo, arbitrarios, cubiertos con la soberbia, pasean sus atrasos asumiendo que nada les sucederá, que las coberturas con las que cuentan son suficientes como para mantenerse sin sanción, al final, la vida institucional y política son la panacea de sus afanes, de sus ambiciones.

 

 

Indignación.

 

Es indignante la declaración de la arquidiócesis de Xalapa, respecto de la iniciativa de las sociedades de convivencia y reconocerlas como matrimonio, al denominarlas como aberrantes y ofensivas a la humanidad. Lo aberrante y ofensivo es que tal calificación provenga de una iglesia que se agencia la representación divina y de la moral universal desde sus cuestionables marcos de respeto y amor, desde su historia mundial de opacidad, violencia y violaciones. Se oponen convocando a no copiar modelos extranjeros sin asumir que su modelo es el referente legal de un estado extranjero como lo es el Estado Vaticano. Es indignante la ferocidad de un documento que hipócritamente manifiesta su respeto a los homosexuales, cuando los discrimina  abiertamente al puntualizar que también son personas. Así con muchos de los padrecitos.

 

 

DE LA BITÁCORA DE LA TÍA QUETA

Peña Nieto viene a Coatepec con los del Record Guiness para certificar los 3.5 kilómetros más caros del mundo. 100 millones cada kilómetro de libramiento de Coatepec.

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