Por Atticuss Licona

7 de agosto de 2014

 

Si usted, bien querido lector lectora, tuvo la gracia de leerme el día de ayer, recordará que nos quedamos en el espinoso caso del control remoto escondido y mis ansias por ver el ciclo de películas en honor a Emilio “El Indio” Fernández. Pues no hubo tal ciclo, o cuando menos no comenzó esta semana. Me la pasé espiando de reojo en el canal esperando a ver a qué horas y nada, medio vi la película Corazón de melón, y casi me quedó bizco cuando Angélica Chain salió compitiendo con Lyn May en una robusta escena de la época cabaretera del cine mexicano en la película “Escuela del placer”. Y es que el cine mexicano no todo el tiempo ha sido algo digno de aplaudir, pues si hubo directores y productores dispuestos a rodar “Lo negro del Negro Durazo”, qué otra cosa podemos esperar, no creo siquiera que en los más terribles momentos del cine turco se haya visto semejante cosa.

Ya para cuando comenzó la segunda película en comento, había extraviado nuevamente el control remoto. Algo me pasa y estoy seguro que se relaciona con la Bola de años o con la falta de Sukrol. Me invitó a comer una amistad y me dijo que pronto iba a cumplir años. Estoy un poco triste, me dijo, es que ya voy a cumplir veinticinco y se siente feo. No seas así, le dije, qué nos dejas a nosotros si podrías ser mi hijo. Últimamente he ido comprobando que el paso de los años no es tan fácil de auto-notar, pero se auto-siente. Lo que más me sucede es que con frecuencia recurro a la descripción de los objetos de uso común pues, como dirían los clásicos, tengo su nombre en la punta de la lengua. Anoche mismo, por ejemplo, buscaba uno de esos papelitos amarillos que tienen pegamento en la parte posterior, vienen normalmente en blocks y yo los prefiero pequeños porque hay quienes usan unos que ya no parecen papelitos sino atrapamoscas. ¿No viste mis papelitos? Le pregunté a la señora que a mi lado veía cómo se me iban los ojos al cielo de los apaches en mi desesperación. ¿Cuáles? Pues los amarillos que ocupo para ir pegando en mis libros porque ya sabes que no me gusta rayarlos, tú sí los rayas y te odio por eso, pero yo no podría, yo necesito mis papelitos amarillos, los tenía todos juntos porque ya sabes que luego no los encuentro y los puse en mi lapicera. ¿En tu lonchera? No seas payasa, ya sabes a qué me refiero, a mi lapicera de color así como el vestido ese que te pones y que según tú te queda muy bien. ¿Qué color? Pues ese, el que usaste cuando, ay, ya, eso es lo de menos. ¿Y ya buscaste en tu lapicera? Pues es que tampoco encuentro la lapicera pero la lapicera no importa, tal vez tú tengas uno de esos papelitos. ¿Pero qué papelitos? Y es cuando entiendo que su sonrisa sardónica esbozada desde el principio no era de empatía sino de burla. Finalmente terminé por ejercer el último recurso, tomé un libro y le saqué un ejemplar. Mira, esto es lo que necesito y le mostré un papelito amarillo que decía “Cenutrio. Persona poco hábil y de corta inteligencia”. ¡Ah! Tú lo que quieres es un post-it. ¡Pues eso te dije ¿No?!

Creo que a este paso terminaré como los viejitos del comercial que entre me pasas el panqué con pasas y la mirada histérica de los nietos discurren las horas. Pero le decía, en la comida sufrí un colapso similar, quería que me trajeran una bandejita con esas cosas tostaditas, que en cualquier restaurante que se respete deben tener en forma triangular, jamás en forma rectangular, y no daba con la palabrita. Afortunadamente el mesero entendió rápidamente mis necesidades ¿Usted lo que quiere no serán unas cacalitas? Ándale, eso mero. Y el pobre amigo que está triste porque va a cumplir veinticinco, ja, no sabe lo que le espera.

Como ejercicios para la memoria me hago preguntas diarias y me tomo el tiempo que me lleva contestarlas. ¿De verdad se habrá peleado Héctor Yunes con el Duartismo? ¿Quién le recomendó quitarse el bigote y por qué casi al mismo tiempo se hizo un make-up como el de Manlio Fabio? ¿No hubiera sido más fácil tomar la decisión de no considerar las Villas desde un principio? ¿Los baches de Xalapa serán como los Gremlins que en cuanto se mojan se multiplican? ¿Y si adopto uno? ¿Y si se me pone rudo? Mejor no. ¿Qué tan guapo es realmente Luis Bravo Contreras? ¿Es requisito ser metrosexual para entrar al Gabinete?

Habiendo hecho las preguntas corre el tiempo. Les aviso luego cuánto demoré en contestarlas.

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