Por Martín Quitano Martínez

19 de agosto del 2014

 Para Cristian Teczon y su incansable lucha.

 

El hombre ha hecho de la Tierra un infierno para los animales.

Arthur Schopenhauer (1788-1860) Filósofo alemán.

 

Es prácticamente llover sobre mojado cuando desde muchas voces y desde muchas plumas, se dice que padecemos como país, como entidad, como municipio, como sociedad, una lastimosa condición de impunidad, un aberrante río revuelto donde las ganancias mayores siempre van de la mano de los que hacen de las suyas desde cualquier nicho de poder, grande o pequeño.

 

Así, impunidad y debilidad institucional van de la mano con los también cuestionables comportamientos de un grupo de la sociedad civil “pura y blanca” que defiende a ultranza sus “tradiciones”, agenciándose la representación general y se ubica por encima de la ley, de los marcos institucionales, ante lo que la autoridad pasa de largo para cumplir sus compromisos, actuando omisa y corruptamente en la mayoría de los casos.

 

La trágica muerte de una persona en la “vaquillada” del municipio de Teocelo marca de manera significativa esa redundante idea de que los actos de arbitrariedad no solo se encuentran en los ejercicios de gobierno sino también en sectores sociales que arremeten violentando todo, sin reconocer más nada que la cobija y el amparo de ser “sociedad civil”, “ pueblo”.

 

En Teocelo, un grupo de ciudadanos transgrediendo la ley y sobreponiendo sus intereses, dieron rienda suelta a sus afanes dizque tradicionales para convocar a la realización de una “vaquillada”, triste acto de violencia donde sale mucho de lo peor de nuestra naturaleza equivocadamente festiva.

 

Son indignantes las imágenes de los momentos en los que un animal acorralado y agredido responde, lastima y como ahora mata, tan solo con la inercia de su condición, a los “valientes” personajes, que salerosos increpan con el arrojo de ser vistos, a un animal llevado allí para ser parte de un acto ruin, en el queda  tendido un ser humano, solo y abandonado en medio de la muchedumbre: ¿esa es la fiesta?

 

La tragedia humana acompañada de la tragedia legal e institucional a cargo de ciudadanos transgresores y autoridades omisas que se burlaron del reconocido primer municipio antitaurino de México, realizando en la ilegalidad, la arbitrariedad y el contubernio un evento prohibido, sin que haya consecuencias legales, aunque la aplastante consecuencia para ambos sea la muerte. ¿Alguien va a ser responsable?

 

El primer municipio antitaurino de México manchado con la sangre de una tragedia que tiene responsables, que el dolor, la pena, la rabia, frente a estos hechos, tiene que llamar a cuenta a los involucrados, desde la presidenta municipal hasta el grupo de pelafustanes golpeadores organizadores del evento.

 

La lucha que en su momento encabezó el expresidente municipal Cristian Teczon respaldado por muchos, pero muchos más que en su momento nos solidarizamos con ella, tiene ahora crecientes motivos para convocar a los cambios de actitudes que nos brinden la certeza que evolucionamos como especie y vamos dejando atrás esas “tradiciones” que no son más que la referencia de nuestros atrasos.

 

La tragedia de Teocelo no es solo la pérdida absurda de una vida, sino la tragedia del vacío institucional de un pueblo que por ello mismo es muestra penosa de una desdicha que nos acompaña a todo lo largo de nuestro país, de gobiernos que no gobiernan, de representantes que no representan, de sociedad sin ciudadanía.

DE LA BITÁCORA DE LA TÍA QUETA

El último Consejo priista veracruzano: demostración de los alcances de su dirigencia.

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