La Conago es un ente público nacido durante los años de la alternancia como herramienta de presión al gobierno federal, que era de signo partidista diferente al de la mayoría de los gobernadores, el PRI. Ahora ha perdido su impulso original debido a que la mayoría de los gobernadores que la integran pertenecen al mismo partido político que gobierna federalmente y la prudencia les avisa sobre la inconveniencia de tirarle piedras al pesebre. Por esta razón no podía esperarse demasiado de las conclusiones a que llegarían los gobernadores miembros de la Comisión para el Desarrollo del Sur-sureste que sesionó ayer en la ciudad de Veracruz; si bien tres de los gobernadores que integran esta Comisión devienen de candidaturas opuestas al PRI, quien los coordina, el de Tabasco Arturo Núñez, privilegia la negociación al enfrentamiento. De allí que todo quedó en que impulsarán proyectos de infraestructura “como el transistmico”, que es un viejo afán de gobiernos federales pasados y que Peña Nieto ha ofrecido reactivar para cumplirlo.