Que lo diga Juan o Pedro, sería un ejercicio del libre albedrío de cada cual, pero escucharlo de una autoridad a la que se plantea su solución podría ser, por lo menos, desafortunado. Así se percibe la declaración del gobernador veracruzano: “Primero que nada, están exigiendo que se salga la policía, lo cual ya también genera sospechas de la legitimidad de ese movimiento”, para referirse a quienes mantuvieron durante dos días un bloqueo en la autopista Veracruz-Puebla exigiendo la aparición de amigos y familiares cuyo paradero desconocen. No que se le regatee al mandatario el derecho a expresar lo que en gana venga, sino a que hiere una sensibilidad herida y el dolor está a ras de piel. Por lo demás habrá que estar pendiente del anuncio que hará el gobierno sobre la localización y encuentro de las personas desaparecidas.