Por Alma González

28 de agosto del 2014

 

Es una constante que ahora los miembros de Gobierno del Estado de Veracruz, en franca violación a la autonomía de la Universidad Veracruzana, hayan optado por utilizar de manera frecuente las instalaciones en Xalapa de la Unidad de Servicios Bibliotecarios y de Información, USBI.

Esto lo inició, pienso que en un franco alarde de prepotencia, elevado a la octava potencia, con el que un día equis amaneció, el que dice gobernar el Estado de Veracruz, Javier Duarte, al elegir el campus de la Unidad de Servicios Bibliotecarios y de Información en Xalapa para hacer deporte, y ahora el círculo de “colaboradores” de primer nivel optan por hacer lo mismo

Cuando tienen esta sagrada ocurrencia de hacer ejercicio, llegan a las 7:15 horas aproximadamente. Lo peor del asunto es que arriban con un grupo de 10 mujeres aproximadamente, peculiarmente vestidas, porque a leguas se nota que estas féminas ni idea o costumbre tienen de caminar. Eso sí, pareciera que las disfrazan.

De manera “sigilosa” o como para que los ciudadanos no nos demos cuenta, se dispersan para blindar el área, para que en un rato ingresen los funcionarios, acompañados de más o menos diez “guarros” con sus inconfundibles cangureras. Por cierto que todas estas personas también tienen lo suyo: son prepotentes, groseros ¡Vaya, mal educados!

Los trabajadores de ese campus sólo dicen que porque “son de gobierno”, mostrando así la total ignorancia de las autoridades en lo concerniente a la autonomía de la Universidad Veracruzana; seguro ignoran el significado de la palabra, porque para colmo le cierran el acceso, con cadenas y candados, a los estudiantes y público en general.

Desde luego que ser groseros y prepotentes, a estos sujetos de “seguridad” quizá se les debería pasar por alto, en primera porque así les viene “de nacencia”, no los educaron en su casa y en segunda por la sencilla razón de que así se comportan los “jefes”. Porque imagínese usted, amable lector, cuánta barbajanada no les escuchan a los funcionarios en el Palacio de Javier Duarte.

 Le platico: de muy buena fuente me comentaron que en diciembre pasado, 2013, recordemos el día que no liberaron los pagos y aguinaldos de los pensionados y que se fueron a manifestar a la Plaza Lerdo, el propio gobernador Duarte se carcajeaba de cómo tenía a los ancianos decrépitos. Creo sinceramente que debería reflexionar sobre ello, porque él quisiera tener la fortuna y certeza de llegar a la tercera edad.

 

No deja de ser curioso que el Procurador de Justicia en Veracruz, Luis Ángel Bravo Contreras, el lunes que encontraron el cuerpo del tesorero del municipio de Coatepec, Veracruz, y que su patrón Javier Duarte daba su acostumbrada rueda de prensa, haya escogido ese día para estirar sus piernas en el campus de la Biblioteca de la Universidad Veracruzana.

Arribó al lugar como a las 7.00 AM, con una logística exactamente igual como se las describo líneas arriba, pero llegó acompañado de un tipo gordo, muy parecido al hermano incómodo de Javier Duarte. Como que trataron de que se viera que realizaban ejercicio de estiramiento de piernas, frente a la entrada del auditorio, y comenzaron caminar, seguidos por sus ayudantes, a quienes francamente ponen en riesgo de sufrir un infarto, porque hacen algo que no forma parte de sus habituales costumbres.

Por lo tanto, el señor procurador, Luis Ángel Bravo Contreras, miente cuando dice que se abocó de inmediato a la búsqueda del tesorero de Coatepec, Guillermo Pozos Rivera

¿Por qué se fue a hacer ejercicio, cuando debió andar en chinga loca, dirigiendo a su gendarmería, junto con Arturo Bermúdez Zurita, en la búsqueda del señor Pozos Rivera? Hicieron más que evidente su falta de profesionalismo y que no tienen ni la menor idea de cómo hacerlo, peor aún, si fue por omisión o que les hayan indicado no buscarlo.

Al mismo tiempo que su jefe Javier Duarte daba su rueda de prensa presumiendo el importantísimo avance en relación a los ya casi extintos Juegos Centroamericanos y del Caribe, dando cifras alegres que no corresponden a lo que nosotros los ciudadanos vemos en esta nuestra ciudad de Xalapa, no tuvo empacho el Gobernador en pasar por alto que le informaron en ese momento, precisamente que había sido localizado el cuerpo del tesorero de Coatepec, el señor Pozos Rivera. Sin embargo, eludió dar la información en ese momento, cuando hubiera sido distinto si de manera respetuosa informara de ese deleznable crimen. Así, nuevamente Javier Duarte perdió la oportunidad de congraciarse quizá un poquito con los periodistas y con la sociedad veracruzana.

Aquí no nos explicamos, por qué si fueron avisados con mucho tiempo el Secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita, y el metrosexual procurador de Justicia, Luis Ángel Bravo Contreras, que no aparecía el tesorero, no hayan desplegado acciones que realmente pareciera hubieran hecho la búsqueda, como es el despliegue de helicópteros de día y por la noche iluminando toda esa zona, mientras los efectivos hacían su ronda a pie. Según algunos portales “chayoteros”, ambos personajes andaban dirigiendo la búsqueda del tesorero de Coatepec, lo cual no fue cierto.

Donde fue localizado el cadáver del señor Pozos Rivera, cerca de Tlaltetela y Jalcomulco, son dos poblados que quedan prácticamente a un “pasito” de Coatepec, ahí que me disculpen pero hubo errores garrafales de su policía acreditada o gendarmería, y lo peor en sus cacareadas habilidades y tácticas de entrenamiento para estar al frente de esas dos importantísimas dependencias, que son las que nos debían dar más certidumbre y seguridad a toda la ciudadanía. Sin embargo, una vez más se demuestra que no existe disposición por atacar de raíz este flagelo, que tal parece llegó para quedarse en Veracruz, y lo peor: desconocen cómo hacerlo.

Es por demás oneroso e inútil el gasto en la construcción de un edificio antisecuestros, como lo han anunciado, si no hay la más mínima disposición, y los hechos así lo demuestran, por emprender investigaciones profesionales de esos grupos delictivos, que por hoy tienen asoladas a muchísimas regiones del Estado de Veracruz, entre ellas la ciudad capital, Xalapa, y sus alrededores.

Me comenta una apreciable amiga que no se entiende la perversidad con que actúan las autoridades municipales, en franca complicidad con el Gobierno de Javier Duarte, que tienen “picoteada” toda la ciudad de Xalapa y no concluyen nada, a excepción, claro, del cacho de calle en Zempoala. La circulación de autos se ha vuelto insostenible y caótica. Ahora más que nunca, en nuestra ciudad, hacer 48 minutos de la Calle Cayetano Rodríguez Beltrán hasta el Palacio de Javier Duarte, no tiene precio.