Una muestra más de que en asuntos de negocios, lícitos o ilícitos, el hombre está dispuesto a todo por conseguir ganancias. Lo prueba el hecho de que en la frontera francesa la policía revisó un automóvil de uso diplomático en el Vaticano encontrando cuatro kilos de cocaína y 150 gramos de cannabis. Por la investigación se supo que el coche está a disposición de un cardenal, quien por cierto está muy enfermo. Quienes conducían la unidad se dicen choferes que nada tienen que ver con lo que se escondía en el vehículo. Como siempre, todos son inocentes, hasta que se demuestre lo contrario.