Todavía en agosto la candidata del Partido Socialista Brasileño, Marina Silva, se ubicaba en una posición inmejorable para ganar la presidencia de Brasil a la actual presidenta Dilma Rousseff, del Partido del Trabajo, pero una encuesta reciente revela la gran ventaja que ésta le lleva para retener la presidencia, sin necesidad de ir a una segunda vuelta el próximo cinco de octubre. Entre otros factores para explicar el repunte de la actual presidenta está el temor de la gente de perder conquistas sociales logradas con los gobiernos del PT, y también que los cuadros de este partido superan holgadamente a los del Partido Socialista Brasileño. Este caso electoral seguramente es analizado por diversas fuerzas partidistas de otros países porque contiene elementos de enseñanza que pudieran ser útiles para experiencias propias.