En 2007, quien gobernaba Veracruz exhorto a los candidatos del PRI, su partido, para que utilizaran como bandera “su gran obra”, por alguna razón este partido ganó con ventaja en aquel proceso electoral; eran tiempos en los que se gastaba más en la promoción de imagen, convirtiendo simples atarjeas en “puentes” y construyendo un Veracruz imaginario. Ahora, el gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle Rosas, recomienda lo mismo a quienes aspiren a cargos de elección popular por el PAN, aprovechar los “buenos resultados en salud, educación, infraestructura y atracción de inversión extranjera” como bandera electoral; cual paradigma universal, dice Moreno Valle a sus fieles partidarios: “regresen a sus comunidades a presumir todos los logros que hemos hecho desde el gobierno”. Con esto es posible deducir que la actitud de ciertos políticos no es patrimonio de un partido, sino expresión de una inveterada costumbre del político que lo induce a mentir y a engañar.