Los fenómenos políticos recurrentes, no son los mismos obviamente, pero confiados a sus respectivas circunstancias se repiten con los matices que estas imponen. Se puede advertir en lo que está aconteciendo en el Distrito Federal con las desavenencias entre el actual Jefe de Gobierno, Miguel Mancera, y su antecesor, otrora tutor plítico, Marcelo Ebrard. ¿Quién no recuerda aquel tremendo diferendo entre Ernesto Zedillo y Carlos Salinas de Gortari? Si en enfrentamiento entre ambos no fue el factor determinante para que el PRI perdiera la elección presidencial del año 2000, aportó sin embargo una gran dosis de elementos para que Zedillo se fuera inclinando a la “sana distancia” con “su partido”. Semejante a entonces, está claro que Mancera irá acomodándose a los hiulos de poder federal cuando empiecen las presiones desde las bases de Morena y perredistas en las diferentes Delegaciones. No está lejana la oportunidad para comprobarlo.