Por Marco Antonio Aguirre Rodríguez

6 de Septiembre del 2014

 

  • Karime: Culpar a la víctima
  • Coatzacoalcos, sumido en la violencia

 

Coatzacoalcos es hoy una ciudad con olor a desesperanza e indignación; con llagas de rabia contenida e inseguridad sufrida.

Coatzacoalcos es hoy una ciudad distinta a lo que fue, incluso en los peores tiempos del desempleo galopante.

Los cuerpos de Karime Cruz y de Mónica Reyes fueron encontrados, en el mismo lugar en que se dijo desde más de una semana antes que estaban, y fueron llevados al Servicio Médico Forense de Cosoleacaque, pero además fueron cremados de inmediato, supuestamente por el mal estado en que se encontraban.

La Procuraduría General de Justicia del estado ha sido por completo incapaz de tan sólo dar una explicación coherente sobre lo que ocurrió en este caso.

Desde el 27 de agosto se filtró que Karime Reyes estaba muerta y esto ocurrió desde las mismas oficinas de las instancias de seguridad pública asentadas en Coatzacoalcos; la información mencionaba que los cuerpos habían sido ubicados en una casa de seguridad en ese puerto.

A Karime la llevaba a la escuela su tía Mónica, todos los días, y el 7 de julio de 2014 ambas desaparecieron, sobre las 13:00 horas, por la calle Niños Héroes, de la colonia Playa Sol de Coatzacoalcos.

Los secuestradores llamaron ese mismo día y pidieron 200,000 pesos de entrada y aclararon que el monto total del rescate sería de 1 millón de pesos. Los padres se comunicaron a la Secretaría de Marina quien les asignó un negociador a través de la Unidad Especial Antisecuestros.

El martes 8 y el miércoles 9 los secuestradores volvieron a llamar. Pero fue la última vez.

Los días transcurrieron y el dolor y la indignación crecieron, en un pueblo que sufre la violencia y la delincuencia cada día. El 22 de agosto un mar de ropas blancas recorrió la avenida Zaragoza, como láctea punta del iceberg del descontento que existe.

Eran 47 días y la Alerta Amber, para buscar a niños desaparecidos, no se había emitido. Apenas con la marcha el procurador Luis Ángel Bravo Contreras (y su poca sensibilidad hacia el dolor de los veracruzanos) se comprometió a emitirla.

Pero ni eso hizo. En el correo electrónico que le envío a los padres de Karime decía “prealerta” y era sólo para Veracruz y 8 estados.

5 días después la versión de que ambas estaban muertas se coló y llegó hasta una reunión en la que estaba Arturo Bermúdez Zurita, el secretario de Seguridad Pública, quien negó los hechos.

Y para contrarrestar la versión, ese mismo día se comenzó a difundir que el secuestro lo había planeado Mónica Reyes, junto con su novio, un taxista de Coatzacoalcos, al cual reconoció la niña… y en ese momento decidieron asesinarla.

Pero ambas vertientes fueron acalladas ese 27 de agosto; al otro día, 28 de agosto, iniciaba una reunión de los senadores del PRI y el PVEM en Veracruz, y Duarte no quería recibirlos con el escándalo en pleno. Por eso –apunta otra de las múltiples vertientes- se escondieron los hechos.

Pero por esas historias en las que la policía llega a los delincuentes de manera providencial, también se difundió que después de la marcha del 22 de agosto alguna dependencia detuvo a Miguel Alberto Lemarroy Gutiérrez, “El Charro”, el supuesto novio de Mónica, a quien torturaron a golpes hasta matarlo. Precisamente de ahí es de donde sale la versión del secuestro, de un acto que –de haberse dado- estuvo lleno de ilegalidad por todos lados, hasta llegar al homicidio de una persona, a quien ahora –ya muerta- lo culpan, aún cuando ni por tortura le pudieron sacar la confesión.

Después de eso desapareció “El panadero”, Jorge Salinas, el cómplice del secuestro.

La versión –que ahora se maneja como la real- se empezó a difundir a través de un “perfil” en Facebook a nombre de José García, creado el 30 de agosto, tres días después de que la especie empezó a correr.

Ahí daban los “detalles” de los supuestos culpables del secuestro y los homicidios.

Incluso se colocó una fotografía de “El Charro”, el novio de Mónica, con los logotipos de la Procuraduría de Justicia del estado; si la foto es real, éste es un buen indicio de por donde investigar el homicidio del taxista.

Pues bien, según esa versión, después de que los padres resistieron el pagar los 200,00 pesos pedidos de forma inicial, Karime quiso dejar el secuestro, lo que enfureció a El Charro y mató a ambas.

De alguna forma El Charro fue involucrado y torturado –según el perfil de Facebook- por un comandante Frank Munguía, quien al no obtener la confesión que buscaba lo entregó al grupo Antrax del Tajín, quienes lo asesinaron finalmente y tiraron su cuerpo en Minatitlán.

Por los detalles que contiene (¿o contenía?) el perfil se presume que este fue creado por alguna otra dependencia de fuerza pública para hacer un deslinde del homicidio al nivel incluso de señalar a los culpables.

Así pues, este caso con todos los señalamientos, también exuda efluvios de corrupción, prepotencia, tortura, abuso de poder y demás.

Los asesinatos de Karime Cruz, Mónica Reyes e incluso Miguel Alberto Lemarroy, deben ser esclarecidos a plenitud para tan sólo devolver un poco de tranquilidad a la familia de las víctimas y a Coatzacoalcos.

Los terrenales no queremos más violencia.

Queremos una policía eficaz que nos cuide.

 

COATZACOALCOS VIOLENTO. Eva es una mujer de Coatzacoalcos, que disfruta el aspirar los aromas de mar que llegan de la playa de esa ciudad.

A Eva le gusta salir a pasear en bicicleta y lo hacía por el amplio malecón de Coatza.

Pero Eva, al igual que otros habitantes de Coatzacoalcos, poco a poco ha decidido enclaustrarse en su casa por el miedo.

Ahí en Coatzacoalcos, los secuestros son cosa cotidiana, a personas de clase media para arriba, para solicitar cualquier cantidad de dinero.

El antiguo Puerto México también sufre por el robo callejero que se incrementó por grupos de centroamericanos, quienes en la zona del malecón, de los mercados y otros lugares donde se juntan las personas, le arrebatan las bolsas a las mujeres, los objetos de valor y hasta hacen robos a mano armada.

¿Y dónde está todo el operativo de Coatzacoalcos Seguro?

Las versiones son que estos centroamericanos son obligados por los grupos delincuenciales que controlan el trafico de indocumentados a realizar estas actividades, lo cual incluye la complicidad de los elementos del Instituto Nacional de Migración, que les dan protección a los delincuentes y que terminan por deportar a los que se niegan a realizar los atracos o son poco eficaces en esta actividad.

Y las policías que debían investigar esto ¿dónde están?