La detención del comandante de la policía municipal de Coatepec acusado de la muerte de quien fuera tesorero del ayuntamiento de esa ciudad revive en la población la desconfianza que antaño se tenía a la policía, a la vez que pone en entredicho al programa de policía acreditable del que tanto hemos esperado. Se pudiera esgrimir el argumento de que una golondrina no hace verano, pero por la multiplicación de los casos ya parece una parvada.