Por Ángel Rafael Martínez Alarcón

4 de Septiembre del 2014

 

El próximo once de septiembre del presente año 2014, nuestra universidad cumple sus primeras siete décadas al servicio de los veracruzanos y mexicanos. Es durante los últimos meses del último cuatrienio que gobernó el Estado de Veracruz, encabezado por el xalapeño Jorge Cerdán Lara, entre los años de 1940 a 1944, siendo Presidente de la
República el General Manuel Ávila Camacho. Eran los años aciagos de la segunda guerra mundial y nuestro país el inicio del modelo del desarrollo estabilizador. Salimos del campo a la ciudad lentamente. La Revolución Mexicana había triunfado para algunos, no para toda la mayoría. La gran arma era la educación impartida por el Estado.

            Xalapa, desde el siglo XIX, encontró una de sus vocaciones como la fue el impulso a lo educativo, así Antonio María de Rivera, en 1843 funda el Colegio Nacional Preparatorio; el primero de diciembre de 1886, el gobernador Juan de la Luz Enríquez Lara decreta la fundación de la Escuela Normal Veracruzana; 58 años más tarde el gobernador Jorge Cerdán Lara también firma el decreto para crear la Universidad Veracruzana, su sede en la ciudad de Xalapa. Hoy Xalapa es una de las ciudades más importantes del sureste de la república por toda la oferta educativa que se ofrece tanto en la educación pública impartida por el estado como en la educación privada. Somos referente educativo para los estados vecinos del sureste.

            Cuanta memoria no escrita hay en los miles de alumnos que hemos egresado de la Universidad Veracruzana; el primer gran impacto de la fundación de la primera universidad pública del Estado de Veracruz, es sin duda la ciudad sede, pequeña ciudad de Xalapa que desde 1830, lleva dicho título de ciudad y luego la sede del gobierno gubernamental de Veracruz, por varias largas temporadas en el siglo XIX. Su ubicación geográfica fue otra de las virtudes para venir a estudiar a Xalapa. Con ellos se puso en práctica el sistema de recibir pupilos en las casas del centro histórico de nuestra ciudad, donde los estudiantes de todos los puntos de la geografía nacional, por una mensualidad pagada, el estudiante tendría garantizada las tres comidas, hospedaje, cuantos miles de recuerdos no guardan los profesionistas que vivieron dicha etapa. El catálogo de las pensiones está por escribirse. Si bien es cierto que la propia Universidad Veracruzana, escribirá su historia institucional de lo que han sido estas siete décadas en la vida de los veracruzanos, pero también la historia de lo cotidiano la que hicimos alumnos, maestros, administrativos y la población en general vinculada con nuestra amada institución educativa.

            Xalapa y la Universidad Veracruzana son ya un binomio inseparable, ambas instancias están impregnadas una de la otra, las calles, las casas, los espacios públicos, encontramos la impronta de algún egresado de la UV, como comúnmente le llamamos a nuestra universidad; su lema de Arte y Luz de Veracruz vibra en cada uno de los diferentes campus de la ciudad donde encontramos instancias educativas y de investigación donde todos los días se trabaja.

            Estaba tratando de recordar cada una de mis relaciones con la UV, y viene desde el hogar, donde también hubo media docena de pupilos estudiantes de las más diversas carreras ofertadas en Xalapa; mi primera experiencia laboral a los 16 años, fue en el Instituto de Intercambio Cultural México- Unión Repúblicas Socialistas Soviética “José Mancisidor” instancia fundada en 1982, encabezada por universitarios como Carlo Antonio Castro, Raymundo Aguas Franco, Miguel Andrade Huerta, ahí tuve la primera gran oportunidad de conocer a la universidad en su parte cultural y las relaciones internacionales, culturales y científicas entre la URSS y nuestra universidad.

Mi ingreso como alumno de la facultad de Historia también ha marcado mi vida personal, encontrarme con extraordinarios docentes, muchos de ellos ya eran mis amigos, y luego mis maestros, un especial recuerdo para mi vecino, amigo y maestro durante los ocho semestres de la licenciatura, el maestro Francisco Rubén Córdoba Olivares 1938-2006; de quien abreve el rapport para trabajar en el campo. Mis primeras becas como estudiantes me fueron dadas en el centro de investigaciones históricas. Gracias a los doctores José Velasco Toro y Guadalupe Vargas Montero, me dieron a la oportunidad de participar en el congreso de antropología e historia en septiembre de 1992, de ahí salí becado para escribir la tesis de licenciatura con el Dr. Gonzalo Aguirre Beltrán (1908-1996), uno de los grandes rectores que ha tenido la UV. Gracias al Doctor Gerardo Antonio Galindo que me dio mi primera  oportunidad de impartir mi curso en la facultad donde había estudiado; años más tarde tuve la oportunidad en las facultades de geografía y economía. Mi agradecimiento a la Dra. Julieta Arcos Chigo en 2009, por haber regresado a impartir otro curso a la facultad de Historia. Gracias a los doctores José Velasco Toro y Víctor Arredondo Álvarez que me otorgaron la beca de “universitario distinguido” para cursar los estudios de doctorado en la Universidad Complutense de Madrid, en el departamento de América Uno. Durante dicha estancia puede también cursar el diplomado en comunicación y gestión política impartido por la UCM. Así, también la maestría en la Universidad Internacional de Andalucía, campus de la Rábida. Todo gracias a la beca otorgada por mi alma mater. Son muchos los recuerdos de mi paso por la Universidad Veracruzana, que ha sido una generosa madre que siempre está protegiendo a sus egresados.

Hoy la UV, conmemora sus siete décadas de luz, teniendo al frente a la primera mujer rector, la Dra. Sara Ladrón de Guevara González. Han sido sus rectores: Dr. Raúl Arias Lovillo, Dr. Víctor A. Arredondo Álvarez, Lic. Emilio Gidi Villareal 1992, Lic. Rafael Hernández Villalpando 1991, Dr. Salvador Valencia Carmona 1986, C.P. Carlos Manuel Aguirre Gutiérrez, 1983 Lic. Héctor Salmerón Roiz 1981, Lic. Roberto Bravo Garzón 1973, Dr. Rafael Velasco Fernández 1971, Lic. Antonio Campillo Sánchez 1969, Dr. Carlos Díaz Román 1968, Lic. Fernando García Barna 1964, Dr. Fernando Salmerón Roiz 1963, Dr. Gonzalo Aguirre Beltrán 1956, Lic. Aureliano Hernández Palacios 1955, Lic. Rómulo Campillo Reynaud 1954, Lic. Ezequiel Coutiño Muñoz 1952, Lic. Arturo Llorente González 1950, Dr. Gabriel Garzón Cossa 1945 y Dr. Manuel Suárez Trujillo 1944.

            El himno de la Universidad Veracruzana fue escrito por el maestro Librado Basilio Juárez, una extraordinario hombre de letras, rectitud y sobre todo de honestidad; y la música es del desaparecido recientemente Mateo Oliva.

Mis compañeros fueron: Rosa Linda, Glafira Gómez, José Luis López, Eduardo Pérez Pablo, Clara, Jorge Aponte Hernández, Alexander, Gonzalo Martínez Morales, Omar Melo, Francisco Javier Nájera, Ana María Lorenzana, Rosa Alegría García y Jaime. Guillermo Manzano, Ernesto Felipe Viveros Lazcano, María Esperanza Iglesias, Encarnación Zurita (†).Julieta Arcos Chico,. María Isabel Armas Guzmán, Mariano Alejandro Pérez, Mario de Jesús López Rasgado, Juan Carlos Granados. Leer más: http://www.revistahechos.com.mx/columnista.php?ido=957

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