Por Silvia Núñez Hernández

17 de septiembre del 2014

 

El trabajo de un director de Comunicación Social de cualquier dependencia –incluida la del gobierno del estado- es indudablemente de vital importancia para quien goza de ella. Tiene tareas específicas, todas diseñadas para cuidar celosamente la imagen del jefe en cuestión. Trabajo que un comunicador tiene absolutamente claro, pero al parecer a Alberto Silva Ramos –quien ha dado tumbo tras tumbo en las atribuciones que le competen como titular de dicha área- le cuesta trabajo llevarlas a cabo y entenderlas. Mientras pierde el tiempo en ser vocero de “Juan de la Pitas” expone y permite la ridiculización del gobernador del estado, al no cuidar su imagen pública.

 

El audio, fotos y declaraciones que publicaron del ejecutivo estatal luego de su participación a temprana hora en la guardia de honor al monumento de Miguel Hidalgo en la ciudad capital, obviamente fueron en detrimento hacia su persona. Su aspecto, su risa y su manera de expresarse, evidenciaron el estado “inconveniente” en el que se encontraba y pese a ello, el titular y encargado de su “imagen” –Alberto Silva Ramos- simplemente permitió que fuera entrevistado.

 

En el audio que circuló a través de las redes sociales, se pudo constatar como una de las reporteras que lo entrevistaba, le sacaba la información a “tira buzón” y en ocasiones hasta le intentaba ayudar, pero el desafortunado estado etílico que prevalecía en el gobernador lo hacía trastabillar en su intervención. Con voz realmente titubeante, su lengua la arrastraba y no le permitía expresarse adecuadamente. Su voz chillante –usualmente en el mandatario estatal- se convirtió en “rasposa” –común en las personas pasadas de “copas”- por el exceso de alcohol que prevalecía aún a esa hora en su cuerpo.

 

Indudablemente en dicha situación cualquier responsable de un área como la que ejerce Silva Ramos –pues éste no es comunicador ni tiene experiencia en el puesto- sabría la magnitud que tendría dicha circunstancia adversa en la que provocó estuviera su jefe.

 

Pero como estamos en el estado amable lector donde nada pasa –porque cualquiera en el lugar de Duarte correría inmediatamente a dicho titular- el día de mañana a lo que se dedicará Alberto Silva Ramos es a enviar un boletín mal redactado negando que su “patrón” haya tenido un grado de embriaguez alarmante. Es el “preferido” de sus súbditos, porque estamos seguros que no le molestará con “nimiedades”.

 

El gobernador del estado desafortunadamente, conocemos que no es tolerante hacia la crítica y procederá como siempre en ordenar a sus incondicionales a realizar un contraataque a través de las redes sociales para “castigar” a todos los que se burlaron e evidenciaron la condición en la que se encontraba derivado del exceso de alcohol que consumió.

 

Lo que no sabe Javier Duarte, es que el problema desafortunadamente no está afuera de su “virreinato”. El inconveniente deriva de su mismo equipo de trabajo quienes no cuidan su imagen adecuadamente y lo exhiben de la manera que lo hicieron el día de ayer.

 

Honestamente pareciera que fuera a propósito y con toda la consigna de ponerlo en evidencia a nivel internacional, nacional, estatal y local, porque aunque no lo consideren así, la información expresada en diversos medios de comunicación viaja a la velocidad de un rayo en las redes sociales, a todas partes del mundo.

 

Desagradable situación. Al parecer la cruda para el mandatario estatal no será únicamente física sino a la realidad. Los veracruzanos esperarán con paciencia su reacción –de tibieza- para este día con relación a su subordinado, Alberto Silva Ramos, quien pareciera el peor de sus enemigos.

 

Policías delinquen

 

Las evidencias sobre como la propia autoridad es la que ejecuta los “levantones” a ciudadanos, a estudiantes, a amas de casa, a niños, a artistas y deportistas son cada día un secreto a gritos en el estado de Veracruz.

 

El día de ayer a través del portal de noticias e-consulta Veracruz, se informó sobre la declaración de la señora Esther Alcántara madre de un joven desaparecido con nombre Natanahel Fernández Alcántara. Ella expresó que había recibido un sobre amarillo en su domicilio con fotografías de cinco jóvenes literalmente golpeados –entre ellos su hijo-, acompañadas de un mensaje, se detallaba que estos habían sido sometidos por parte de elementos de la Secretaría de Seguridad Pública el pasado 2 de septiembre del año en curso, luego de ser detenidos en el retén instalado en el tramo carretero Minatitlán-Cosoleacaque.

 

El mensaje formado con recortes de periódico advertía lo siguiente:

 

“Disculpe y ojalá me pueda perdonar, yo también tengo familia y no puedo seguir con estas órdenes arbitrarias de Zurita (Arturo Bermúdez Zurita, titular de la SSP) que las ejecuta por órdenes del gobernador (…) Ojalá salve a su hijo y no sea demasiado tarde, fue el único que confío en mí, espero le sirva”.

 

Las fotografías mostraban a los cinco jóvenes parados como simulando un paredón de fusilamiento, con las manos maniatadas –hacia su espalda- severamente golpeados y sucios, con tierra en su cuerpo como cuando han sido arrastrados.

 

También ayer mismo, circuló a su vez la detención de cuatro efectivos de la Policía Auxiliar y Protección Patrimonial para el estado de Veracruz (IPAX), quienes fueron acusados de participar en la violación de una migrante centroamericana que viajaba en el tren “La Bestia” la madrugada del sábado.

 

Desafortunadamente este tipo de situaciones en el estado de Veracruz se vive periódicamente. La impunidad y la protección literal a malos servidores públicos es un acto recurrente y al parecer no existe voluntad de parte de quienes están dedicados a la impartición de “justicia”, pues únicamente se concentran en proteger a los verdaderos delincuentes con charola y en criminalizar a las víctimas de la lacerante inseguridad en el estado.

 

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