Por Mario Javier Sánchez de la Torre

15 de Septiembre del 2014

  Hoy lunes se cumplen ocho días (esta es la cuarta ocasión) de que abordamos en este espacio lo que vivimos al tratar de aclarar la imposición de una arbitraria infracción por parte de la desprestigiada Dirección General de Tránsito y Transporte del Estado de Veracruz.

  Durante la pasada entrega -el pasado viernes 12 del presente mes- por razones de espacio relatamos hasta el momento en que Rambo, abogado y secretario particular del Rey de Tránsito del Estado -así se identificó esta persona con su servidor- después de más de dos horas de estar haciendo ante sala, en el pasillo-sala de espera de esa Dirección, nos comenzó a atender. Pues ya iniciada la plática con su servidor, además de habernos identificado como colegas (licenciados en derecho), pensé, erróneamente, que todo se aclararía con facilidad, en base a la aplicación de la ley, después de haberme concedido la audiencia que este humilde mortal, ciudadano mexicano, además infractor, estaba solicitando -por tener ese derecho- desde hace ya en ese momento más de dos horas con su majestad, el servidor público, empleado de los veracruzanos que cobra en la nómina de la dependencia bajo el nombramiento de Director de Tránsito y Transporte del Estado de Veracruz , un sueldo que nosotros le pagamos.

  Como señalé en líneas anteriores, con la confianza que me dio el conocer la escolaridad profesional de Rambo y además de ser colegas, le insistí en mí solicitud de entrevistarme con su jefazo. Como se dio cuenta que no había podido convencerme de mí atrevida actitud, con todo su armamento y pecho salido, se retiró y desapareció por la puertita.

  Antes de continuar con el relato, quiero hacer del conocimiento de mis estimados lectores que durante los cuarenta años que llevo trabajando como periodista tanto en la ciudad de México, como aquí en el Estado de Veracruz, esta es la primera vez que me encuentro con un secretario particular tan bien armado – como ese modelo de las camionetas nissan- pues en las ocasiones que he tenido que asistir a alguna de los zonas militares, los soldados que hacen guardia en las puertas de éstas, por razones obvias están armados, pues son militares, pero nunca ni los secretarios particulares de los gobernadores que he conocido, así como de los secretarios de estado del gobierno federal, durante sus horas de trabajo muestran estar armados. Así que lo narrado y que se está viviendo en la Dirección General de Tránsito y Transporte del Estado de Veracruz, de lo cual he sido testigo, solamente puede tener dos explicaciones: la primera, que la moda ahora sea que los servidores públicos de las dependencias de la administración estatal de Veracruz, tengan la orden superior de mostrar la fortaleza del actual Gobierno del Estado, en esa forma y la segunda, que puede ser la real, que es tal la inseguridad que vivimos aquí, en estas tierras jacarandosas, lo que ya se perdió, que obligue por miedo o precaución, vaya usted a saber estimado lector, a que los servidores públicos de esta desprestigiada e ineficiente administración, sea tal su miedo, que no solamente las escoltas estén armadas, sino hasta los secretarios particulares y vaya usted a saber, si también las señoritas que lo atienden cuando va a cualquier persona a realizar algún trámite.

  Pero regresando a lo platicado con el eficiente Rambo, unos momentos después fui recibido nada más y nada menos, ¿por quién cree usted? Adivinó; por su majestad, el señor Director de Tránsito y Transporte del Estado de Veracruz. Por lo que llegue a ver al pasar al interior de la oficina, -también tuve la dicha de pasar por la puertita- o ya se había ido y tuvo la gentileza de regresarse para atenderme, lo que de haber sido así lo agradezco o estaba apenas llegando a la oficina. Pues no me atendió en su privado, estaba cerrado con llave y lo hizo en un escritorio que estaba entre los demás. O puede ser que yo no merecía ser atendido en su privado, soy un simple ciudadano y además infractor. La plática entre el servidor público y su servidor, no duró más de dos minutos, pues ya conocía el caso y al explicar mí inconformidad, la respuesta fue que cometí una infracción y ya. Se tiene que pagar. Momento en que inició otra odisea.

  Baje a las ventanillas, nada burocratizadas que tiene la ineficiente SEFIPLAN en la planta baja del edificio de esta Dirección y la sorpresa fue que solamente trabajan hasta las dos de la tarde. La razón la ignoro, pero todas las oficinas del Gobierno del Estado, trabajan hasta las tres de la tarde y regresan a prestar sus servicios de las seis de la tarde a las nueve de la noche. Éstas que son realmente de urgente atención al público, no. Y comento que son de urgente atención al público, por varias razones: si el pago de la infracción es dentro de determinado número de días, se paga el cincuenta por ciento del monto total y que desde el momento que la grúa de la eficientísima empresa Milenium sube o engancha su automotor, inicia el pago del corralón.

  Pasamos ahora al viacrucis que representa hacer el pago. Se forma usted en la ventanilla de SEFIPLAN y cuando lo atienden le indican que ahí no se paga, entonces para qué hay ventanillas de SEFIPLAN ahí. Que el pago lo hace en alguna sucursal bancaria o en cualquier sucursal de Oxxo, en donde le cobran por recibirle su dinero ocho pesos de comisión. Pero eso sí, para hacer más ágil todo el proceso, después de hacer el pago en donde usted pueda, tiene que regresar a las citadas ventanillas a presentar el pago y fotocopias de la documentación que ahí mismo le dieron. Para de ahí pasar a otra ventanilla en donde le hacen la liberación de su automotor. A lo que surge el cuestionamiento, estimado lector, porque no se paga en las ventanillas que tiene ahí SEFIPLAN y nos evitan la molestia y pérdida de tiempo de tener que pasar a un banco u Oxxo y además el pago de ocho pesos de comisión. Y de tener que pagar más tiempo de corralón, ya que si no le da a usted tiempo de hacer el trámite antes de las dos de la tarde, la ventanilla de SEFIPLAN cierra y usted pagará otro día de encierro. Situación la descrita que no le veo la justificación y si se presta al sospechosismo en el sentido de que ¿Por qué hay que pagar en bancos u Oxxo y además una sospechosa comisión? Cree usted que le tocara algo a alguien. La verdad yo no lo creo, usted sí porque es muy mal pensado. Pero a todas luces el trámite es muy eficiente y transparente.

  Y ya para finalizar con esta molesta y lamentable situación hago de su conocimiento estimado lector, que en comunicado de prensa número 5353 de la Coordinación General de Comunicación Social del Estado de Veracruz, fechado en Xalapa, Ver., el uno de septiembre del año en curso -tengo copia para cualquier aclaración- se informa que la Secretaria de Seguridad Pública a través de la Dirección General de Tránsito del Estado, da a conocer las nuevas tarifas por concepto de arrastre vehicular y encierro de su auto.

  Indicando lo siguiente: El titular de la dependencia, Jorge Isrrael Ponce de León, manifestó su compromiso por vigilar que estas disposiciones sean acatadas en el marco de la “legalidad” y que las empresas de grúas que incurran en irregularidades sean suspendidas de manera definitiva. “Mantendremos un operativo permanente para que se brinde un servicio eficiente y de calidad; nos cercioraremos de que los vehículos que sufran algún daño por una mala maniobra sean reparados en su totalidad”.

  Dando a conocer el en documento las siguientes tarifas: arrastre de autos y camionetas pick up de una y media toneladas mal estacionados, es de $369.85. Costo de corralón por día: $ 36.98 y maniobras por accidente automovilístico: $369.86, precios con iva incluido.

  Comunicado que nos parece muy interesante, solo que su servidor pagó por arrastre y un día de “estancia” en el corralón los precios siguientes:

Arrastre: $354.50

Corralón: $50.00

IVA:     $64.72

Total:    $469.22

  La realidad es que los precios dados a conocer por la Dirección General de Tránsito del Estado, como se aprecia en lo citado, no son los mismos que se están cobrando, pues la diferencia aunque mínima, es de $ 100 en total. No hay que tener una gran imaginación para poder calcular a cuánto ascienden las entradas de la citada empresa por día solamente en Xalapa, negocio que no se aprecia muy transparente, pues como se ve en lo señalado no respeta lo indicado por la autoridad. (de todo tengo documentación original para cualquier aclaración).

  Hasta aquí con esta penosa narración que viví en esta ciudad capital de uno de los estados supuestamente más importantes del país, por su “prosperidad”. Ya sin tocar lo que corresponde a la falta de capacitación de las “señoritas y señoritos autoridad”, a quienes nadie les ha enseñado qué es un servidor público y cómo deben comportarse, así como también que quiere decir la palabra: autoridad. Hasta el miércoles.

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