Por Martín Quitano Martínez

11 de Septiembre del 2014

 

SOY UN CASO PERDIDO

Por fin un crítico sagaz reveló
(ya sabía yo que iban a descubrirlo)
que en mis cuentos soy parcial
y tangencialmente me exhorta
a que asuma la neutralidad
como cualquier intelectual que se respete

 

creo que tiene razón
soy parcial
de esto no cabe duda
más aún yo diría que un parcial irrescatable
caso perdido en fin
ya que por más esfuerzos que haga
nunca podré llegar a ser neutral…

Mario Benedetti

 

La otrora Atenas veracruzana se encuentra sumida en la desgracia. Sin gobierno que la cobije se debate entre los malestares sociales, la impunidad, la corrupción y la inseguridad; dos gobiernos se asientan en la capital veracruzana y es como si no existieran, salvo para que sus representantes sigan asegurando que todo está muy bien.

 

Esquizofrénica, desbordada, sin orden ni control, Xalapa se deshace día a día, observando como es que en ella todo está permitido. El gobierno municipal incompetente, omiso, caradura que solo se enorgullece de ser un municipio banquetero, sin proyecto, sin estrategia urbana, con personajes que demuestran su mediocridad para administrar una ciudad como la capital veracruzana.

 

Se ha vuelto una broma ciudadana extrañar al anterior gobierno pese a las estupideces cometidas en cada periodo, porque se aspira a que se den cambios positivos, pero hemos tenido que ir aprendiendo a apostar porque el que llega será peor, en el caso xalapeño parece confirmarse ello.

 

De las pasadas administraciones municipales se han comentado de manera pública y en privado, las banalidades, limitaciones, ineficiencias, egolatrías, patanerías, acciones de interés, presunciones de corrupción, prepotencia y más, así como los destrozos vistos y vividos en Xalapa, y el tiempo las ha ido poniendo en su lugar, sin embargo hoy, a 9 meses de ejercicio de la presente administración, al parecer se han acentuado las anomalías que existieron y permanecen.

 

Desgraciadamente, las evidencias del desorden abarcan mucho más que el caos vehicular en que vivimos ya prácticamente todo el día; son la consecuencia de una administración dirigida desde la inopia del ejercicio administrativo y de gobierno, por los que ahora y antes, han tenido que “sacrificarse” para estar al frente de un municipio que merece mucho más seriedad pública, responsabilidad y compromiso que el que puede ofrecer una parvada de pájaros y pájaras de cuenta.

 

“Estar hasta la madre” de las condiciones que nuestro país sufre, tiene su corolario en el “estar hasta la madre” y con vergüenza de lo que le pasa a Xalapa y su región también. No es ni justo ni correcto que se lastime tanto y diariamente la calidad de vida de una región y una ciudad como está sucediendo; la impunidad y el desorden social prevaleciente, comienza con un gobierno que no gobierna, con una administración pusilánime, negligente y cómplice de las irregularidades.

 

La vergüenza de una Xalapa dislocada, rebasada por los problemas, es la misma que en 2 meses recibirá a miles de visitantes que sin duda la padecerán, saludando a sus administradores que sin ambages sonreirán con ese cinismo del cual siempre hacen gala.

 

La indignación, el agotamiento que me genera la condición xalapeña, me obliga a escribir estas líneas poco imparciales y como diría Benedetti a declararme profundamente parcial. El hartazgo, creo, a veces lo arrincona a uno.

 

DE LA BITÁCORA DE LA TÍA QUETA

Lo negro del sexenio pasado es blanco del desprestigio nacional. ¿y si no pasa nada?

 

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