Por Jaime Ríos Otero

14 de Octubre del 2014

Pareciera que, en un intento que sólo llega al 50 por ciento de su objetivo, la Comisión Municipal del Agua ostentosamente publica en su página de internet una luenga lista de morosos que no han pagado el agua potable desde hace varios meses y, en algunos casos, años.

La única particularidad es que los deudores son, tal como se ve la cosa, los aparatos medidores del agua o quizá las calles en que se encuentran instalados, porque no aparecen en ninguna de las 177 páginas de dicho rol los nombres de personas físicas y morales que sean responsables de tal inexcusable irresponsabilidad.

En efecto, si usted verifica el link http://www.cmasxalapa.gob.mx/contenidos/CARTERA_VENCIDA.pdf, sólo encontrará los números de cuenta de los presuntos deudores, pero no sus nombres. Ello es, según el texto que aparece al final de la página 177, porque “los datos personales de la cartera vencida son respetados y protegidos, garantizando la seguridad de los mismos con fundamento en los artículos 1, 3, 6 fracción V, VI y X, 7, 9, 17, 29, 34 y 48 de la Ley número 581 para la Tutela de los Datos Personales del Estado de Veracruz”.

Y entonces el público se queda de a seis (significa sorprenderse, quedar duro, pasmado, obnubilado por la situación, pero ¿por qué de a seis? No lo sé), porque en vez de enterarse quiénes son los privilegiados que no desembolsan cada mes, como sí hacemos los demás, para el pago del imprescindible líquido, lo sigue ignorando.

¿Cuál es el objetivo de los señores de la Comisión Municipal del Agua al publicar sólo las cuentas y calles (sin el número en que están ubicadas las casas)? Naturalmente, ya se entiende que se apegan al rigor de la Ley 581, pero ¿qué logran al dar la información a medias? ¿Sabrán los ingratos morosos e incumplidos sus números de cuenta? –yo no conozco el mío-. ¿Estarán atentos a los comunicados de la CMAS y habrán corrido a buscar en el pancle de recibos no pagados su número para ver si la Comisión se atrevió a publicarlos?

¡Quién sabe!

Lo más seguro es que no. Les debe valer un soberano cacahuate, porque si no han ido a cumplir con religiosidad su compromiso, menos van a estar atentos a la buena voluntad de la CMAS y su jefe, el señor Arturo Zorrilla Castañeda. Porque la publicación de las cuentas sólo estaría plenamente justificada si, como segundo paso o instancia, ante la persistencia en no cumplir, se hicieran públicos los nombres de los mala paga.

Pero si no es así, la publicación queda en mero chacoteo, en un “pues sí pero no”, en un intento que se queda a mitad del camino, y que finalmente debe estar sirviendo para que los conchudos se desternillen de risa como lo han hecho todos estos meses y años.

Ah, porque debe usted saber que los deudores que tienen más tiempo incumpliendo, llevan 321 meses, ósea ¡26 años!

 

XALAPA, CIUDAD DE BOLEROS Y CORRIDOS

Hace muchos años, cuando estábamos en el Diario de Xalapa, fue publicada una nota que me parece era de Ana Luisa Murrieta Cano, de Roxana Esther Hernández Barradas o de Alma Rosa Quiroz Méndez, relativa a que la poca previsión de las parejas jóvenes para embarazarse era mayormente por ignorancia sobre métodos anticonceptivos.

Y como era necesario ilustrarla, pedimos al departamento de fotografía que nos consiguiera alguna imagen de parejas de novios. Ni tardo ni perezoso algún compañero cruzó la calle y captó lo pertinente ahí en el parque Juárez.

Y así salió la nota. La cabeza decía más o menos: los embarazos no deseados por ignorancia sobre métodos anticonceptivos, alguna cosa así. Pronto recibimos la réplica de la pareja publicada, que fueron a reclamar porque resulta que él era médico ginecobstetra y ella estudiante de Medicina.

Algo así acaba de ocurrirle a Xalapa con la nota que publica este domingo el diario español El País sobre la fulgurante carrera del tenor xalapeño Javier Camarena. Dice el reportero Jesús Ruiz Mantilla que:

“El primer día fueron 1,45 minutos de aplausos. El tercero, su reloj marcó cinco. Pero lo gordo se produjo en la segunda función el pasado abril. Cuando el tenor mexicano Javier Camarena, tras 2,30 minutos de locura en pleno Metropolitan de Nueva York, tuvo que salir a cantar su bis en el aria de Ramiro, de La cenerentola (Rossini), Si ritrovarla io giuro. Había entrado en la historia junto a Luciano Pavarotti y el peruano Juan Diego Flórez, los dos únicos cantantes a los que el público de ese teatro exigió la repetición de un aria en 70 años de historia”.

Hasta ahí todo va maravilloso, hasta que se lee el segundo párrafo:

“Así fue como Camarena, tenor mexicano, de 38 años, crecido en Xalapa (Veracruz), donde muy raramente los corridos y los boleros dejan entrar el eco de una ópera, se consagró”.

Y aquí sí los xalapeños tenemos que dar por lo menos un salto de disgusto, si bien desgarrarse las vestiduras y echarse ceniza ya pasó de moda. ¿Cómo que raramente los corridos y los boleros dejan entrar el eco de una ópera? ¡Qué le pasa al señor Ruiz Mantilla! Se está refiriendo a una de las máximas ciudades culturales del continente.

Por supuesto que se conoce la ópera en Xalapa y desde endenantes, porque tan sólo somos los dueños de la Orquesta Sinfónica más antigua de México, y nuestro conservatorio se codea con los mejores que haya, aparte de que tenemos el Instituto Superior de Música (maltrecho pero ahí está) que hace el uno-dos con la Facultad de Música. Y hay cientos de músicos clásicos que caminan todos los días por las tortuosas calles para ir a cultivar ese arte.

Debe saber el señor reportero de El País que los xalapeños, veracruzanos y visitantes de todas partes que cultivan aquí las bellas artes, interpretativas y plásticas, así como las ciencias naturales y las del espíritu, como se les llama ahora a las humanidades, los contamos por miles, y no es exageración.

Pudo haber dicho, inclusive, que los boleros y los corridos impiden escuchar la música clásica en el Estado de Veracruz, y hubiese sido aceptable, pero particularizar con la capital es una inconsecuencia suya.

Y claro que hay corridos y boleros aquí, pero también hay música folclórica de todas las regiones del país y del continente, música pop, salsa, mariachi, jazz, bossa nova, música africana, grandes bandas, chunchaca, etcétera, etcétera.

Que no la friegue y menos en el día en que se conmemora la conquista de América.