Por Ernesto Aguilar Yarmuch
20 de Noviembre del 2014

En verdad muy preocupante y muy triste ver lo que está sucediendo en Veracruz, por una parte un estado en quiebra, abrumado por las deudas a proveedores, falta de pago de sueldos y prestaciones a burócratas, maestros y jubilados, deudas interminables a bancos, Issste, IPE, etc,etc. A esto se suma una corrupción galopante como no se había visto jamás, grandes fortunas de jóvenes funcionarios, construidas al amparo de la ilegalidad la complacencia y complicidad de quien gobierna el estado, nula o raquítica obra pública, en la mayor parte de los casos asignada a constructoras foráneas, opacidad en el manejo de los recursos. Por otra parte, vivimos una inseguridad que lacera a la sociedad, infructuosos esfuerzos de las fuerzas tanto federales como estatales, que sin embargo se ufanan de lo exitoso de su estrategia, minimizando lo que cotidianamente sucede, baste recordar la torpeza del sr. DUARTE y mal chiste de los “frutsis y pingüinos “, ofendiendo a quienes han sido y son objetos de secuestro, extorsión, asaltos y aún peor asesinados, un estado que distorsiona la justicia, inventando culpables como en el caso de Regina Martínez, encarcelando a “enemigos” cuya arma es la pluma con que escriben como a Mary José Gamboa, o como en la extra gran mayoría de los casos, imperando la impunidad. La frivolidad es el signo que distingue al “Duartismo”, gastar miles de millones en unos juegos deportivos, cuando se tienen las carencias que enfrenta el estado, es lo más irresponsable, manejos oscuros, ¿qué hace un secretario de turismo al frente de dicho evento?… negocios!! A quién le importa que sean los mejores juegos de la historia, cosa además que no sucederá, porque todo es un caos, ya verán ustedes el tráfico en las sedes, movilizando atletas desde hoteles con manifestaciones de por medio, y ese es otro tema, “las manifestaciones”, a falta de recursos y operadores políticos, en particular Xalapa se ha convertido en rehén de cualquier inconformidad, ante una ausencia total de autoridad, al fin los xalapeños son aguantadores, por no llamarlos “agachones”, ojalá no llegue el momento del hartazgo, tendrá efectos indeseables. Veracruz no se merece este gobierno, Javier Duarte es lo peor que nos ha pasado, quizá esto sirva para iniciar un cambio, decidir de manera diferente nuestro futuro, elegir con mayor responsabilidad y llamar a cuentas a esta bola de delincuentes que nos han saqueado y que paguen con cárcel sus fechorías, incautar bienes y enderezar el rumbo de este maravilloso estado de Veracruz, darle a nuestros hijos y darnos la posibilidad de vivir mejor, con más paz y seguridad y prosperar, no como slogan demagógico, sino como una realidad, llevará tiempo ¡pero es posible!