golpe
Por Aurelio Contreras Moreno
Columna Rúbrica

19 de Noviembre del 2014

 Desde días antes de la inauguración de los Juegos Centroamericanos y del Caribe Veracruz 2014, se desató una cadena de robos que afectaba directamente a los atletas y miembros de las delegaciones deportivas que asisten a las justas deportivas que se pusieron en marcha el viernes 14 de noviembre pasado.

Primero fue la selección mexicana de remo la que denunció el hurto de una de sus lanchas de entrenamiento en la zona de Playas del Conchal, un fraccionamiento de lujo ubicado en el municipio de Alvarado, en la zona que se da en llamar la “Riviera veracruzana” por la alta plusvalía de sus terrenos.

Después tocó a la selección mexicana de ciclismo ser víctimas de los amantes de lo ajeno, quienes se llevaron dos de sus bicicletas, mientras que a las triatletas Ivonne Hernández y Alma Cárdenas les abrieron su camioneta y les hurtaron el equipo que estaba dentro de ésta.

Al técnico de la delegación de Venezuela José Martínez Malpica, lo amarraron de pies y manos en los baños del hotel Lois y lo despojaron de una cangurera en la que llevaba diez mil pesos. Y al velerista guatemalteco Juan Ignacio Maegli le robaron su celular y su cartera. “Cuidado a todos los atletas que están en los Juegos de Veracruz, ¡están robando muchísimo!”, alertó el deportista en su cuenta de Facebook.

Estos desafortunados hechos, que de ninguna manera hablan bien de Veracruz, son consecuencia directa de la carencia de unas villas centroamericanas para alojar a los deportistas, que en los hoteles están expuestos a que les pase esto y hasta más. Hay un reporte aún no confirmado de que un deportista panameño habría sido brutalmente golpeado, también para robarlo.

Lo que más llama la atención es que estas incidencias delictivas contra los integrantes de las delegaciones deportivas se suscitan en medio de una vigilancia sin precedentes de las fuerzas de seguridad del estado.

La policía estatal, las fuerzas castrenses y la recientemente estrenada Fuerza Civil de Veracruz resguardan los perímetros donde se encuentran las sedes de las competencias y los hoteles donde se hospedan los atletas. ¿Qué pasa entonces?

Quizás el informe difundido la semana pasada por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) sobre los resultados del proceso de certificación policial a nivel nacional nos dé una idea más certera sobre los motivos de esta oleada de inseguridad.

De acuerdo con este informe, Veracruz ocupa el deshonroso primer lugar nacional en policías estatales y municipales reprobados en exámenes de control de confianza, lo cual contradice y despedaza el “mundo de caramelo” que nos ha querido vender el secretario de Seguridad Pública del estado Arturo Bermúdez Zurita, y por ende, su jefe el gobernador Javier Duarte de Ochoa.

Según el SNSP, 47.3 por ciento de los elementos policíacos estatales veracruzanos están en “proceso de depuración”, misma situación de 43.5 por ciento de los policías municipales, que tampoco aprobaron los exámenes de confianza.

¿No que la policía veracruzana estaba preparada y certificada “científicamente”, según Bermúdez? Los datos de esta instancia federal revelan que se ha estado engañando a la población y que a pesar de la supuesta depuración que se hizo a inicios de la administración de Javier Duarte, la policía del estado es la peor del país, lo que realmente ya es decir.

A lo que sólo quedaría añadir un “sálvese quien pueda”.

 

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