Ricardo Olivares Pineda
16 de diciembre de 2014

 

Los hechos no dejan de existir porque se les ignore.

Aldous Huxley

El tema de la situación económica y política del sureste no es asunto nuevo, tiene muchos años debatiéndose, algunos en favor de llevar el capital nacional y extranjero para desarrollar la zona tal y como ha sucedido en el norte y centro del país, y los estados de la península de Yucatán; otros oponiéndose por considerar que estarían en peligro la soberanía indígena, la desaparición de la cultura regional y el daño a los recursos naturales por parte del capital.

El atraso económico y social de los estados del sureste, es preocupante, no obstante que en recursos naturales es una región de las más ricas del país. Por ejemplo, el proyecto del Istmo de Tehuantepec, para unir el Océano Pacífico con el Atlántico es un viejo sueño de generaciones, sería el detonante del crecimiento económico de la zona, ha sido en México objeto de discusión y de campañas políticas, pero hasta ahí se ha quedado. Ahora vuelve a tener resonancia, por la situación que se está viviendo en algunos estados del sureste de la República, por la pobreza, marginación y violencia.

El problema de los alumnos normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, fue la chispa que hizo voltear al Estado mexicano y a la sociedad, para ver la realidad en que se encuentran millones de mexicanos, sumidos en la pobreza, delincuencia y anarquía. La noticia de la desaparición de los normalistas, ha recorrido el mundo a través de la redes sociales, se han generado protestas en algunos estados del país y en el extranjero. Éste problema ha sido apoyado por distintos grupos políticos y sociales muy bien organizados, algunos grupos profesionales de la violencia y se han mezclado señalamientos hacia algunas personalidades públicas, lo que ha incrementado el descontento de la ciudadanía contra el gobierno federal; algunos analistas señalan que la reforma fiscal y la corrupción son los dos principales generadores del enojo nacional.

Para atemperar el conflicto, el gobierno federal propuso 10 puntos por “un México en paz con justicia unidad y desarrollo” para atender sobre todo, a los Estados de Guerrero, Oaxaca, Michoacán y Tamaulipas; son medidas para disminuir las desigualdades regionales en el país, es una estrategia inmediata y las acciones, entro otras, son una previniendo la infiltración del crimen organizado en la autoridades municipales, iniciativa para redefinir la intervención de cada autoridad en el combate al delito, policía única estatal, cédula de identidad, 911 para emergencias, operativo especial en la región de tierra caliente, justicia cotidiana, respeto a derechos humanos y combate a la corrupción, éstos puntos sí se aplican como debe ser, la tranquilidad y la paz regresará a México.

Al mismo tiempo el ejecutivo presentó una estrategia de desarrollo económica, para la región Guerrero, Oaxaca y Chiapas. Esta estrategia es lo más importante e inmediato que tendrá el gobierno que implementar, incluye tres zonas económicas que abarcan, el corredor industrial interoceánico en el istmo de Tehuantepec; puerto Chiapas; y los municipios colindantes con los estados de Guerrero y Michoacán.

Para contrarrestar la pobreza y desigualdad en el sureste de la República lo económico y la aplicación de la justicia es el camino correcto, no hay otro para salir adelante, es la receta histórica que han aplicado los países desarrollados.

Otro importante aspecto dentro de este programa integral, es sin lugar a dudas la aplicación del programa de empleo temporal en Guerrero y su objetivo es ocupar por un tiempo determinado a desempleados arriba de los 16 años, situación que viene a ayudar de inmediato a la gente necesitada que son presa fácil del crimen organizado, se beneficiarán por el momento más de 130 mil familias mientras se llevan a cabo los programas anunciados, la gente contará con recursos para subsistir, ojalá y dicho programa abarque más zonas rurales y urbanas donde existe la pobreza, sólo así bajará la presión social en ese estado. Esa es la Real Politik.